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Pedalea por la hemofilia

Pau Salvá

Pau Salvá es entrenador y ciclista profesional del equipo español BMC TBellès, alicantino y tiene hemofilia, condición hereditaria que se caracteriza en que la sangre no coagula de forma normal. Él es embajador de #pedaleaporlahemofilia, proyecto que nació en el 2016 con el apoyo de la farmacéutica Bayer.

En KOA Distance la palabra valentía está muy presente y hoy, día Internacional de la hemofilia, 17 de abril, Pau Salvá nos cuenta cuánto le ha aportado el deporte en su vida y qué significado tiene para él ser valiente. Añadimos que el ciclista alicantino ya estuvo con nosotros en uno de nuestros pasados KOA Trip, organizado en Girona, y como él mismo nos traslada “fue muy divertido, pues se sale de la competición que muchas veces estás un poco saturado, de lo que es entrenar correr, entrenar correr… ¡Pura diversión de coger la bici!”

Con tu condición de persona con hemofilia ¿cómo ha formado parte el deporte en tu vida?

Pau: El problema con la hemofilia ha sido que ya por los años 60-70 los tratamientos no eran como hoy, ni mucho menos. El mayor problema siempre ha sido que no es como la mayor parte de la gente piensa, que te haces un corte e igual te desangras. El problema es que hay un factor de coagulación que tu cuerpo no produce y no es que no coagule, sino que tarda más en coagular. Y el mayor problema es cuando eso se produce a nivel articular, que eso produce una artrosis muy temprana. Pero como han ido avanzando los tratamientos, se vio que lo mejor era prevenir y la práctica de actividad física. Cuando más fuertes estén los músculos que rodeen la articulación, mucho mejor para el estrés que soporta, para la estabilidad… para todo.

Yo siempre he sido movido (jajaja) y empecé un poco con lo recomendado, que antes era natación, tenis de mesa… Empecé con esos deportes, pero yo tenía muy pocos problemas de sangrado articular. Y me inicié con la bici muy tarde, empecé a entrenar en serio cuando acabé la universidad, con 25.

Pau Salvá

¿Qué significa la palabra valentía para ti?

Pau: Es un poco el mensaje que queremos mandar. El atreverse, el ser valiente a hacer cualquier cosa que tú te propongas y más hoy en día con el tratamiento que hay, que cualquier estudio sobre jóvenes con hemofilia que te leas vas a ver que tienen una calidad de vida totalmente normal. Pero sobre todo los padres siguen teniendo esa tendencia a sobreproteger, porque han visto generaciones que han estado muy mal.

Para mí lo de ser valiente es que tú te atrevas con lo que sea. Si quieres ser médico o quieres estudiar en otra ciudad o estudiar en el extranjero, o quieres hacer cualquier cosa del tipo que sea, ¡o trabajar en la NASA! Pero que no sea un impedimento el tener hemofilia, pues hoy en día haces una vida totalmente normal.

Cómo entrenador y dados tus conocimientos, ¿cuál es la viabilidad de enfrentarse a pruebas de larga distancia siendo un deportista con tu misma condición?

Pau. El entrenamiento para una prueba de este tipo está claro que tienes que estar preparado, un mínimo para que puedas decir: puedo cubrir estas distancias. Pero sobre todo estar capacitado a nivel mental, porque a partir de cuando lleves 5-6 horas el factor mental va a ser fundamental.

“Ser valiente va mucho con el mensaje que nosotros queremos mandar en nuestro proyecto #pedaleaporlahemofilia. Sobre todo, para los jóvenes que hay que atreverse con la vida, que no hay que tener miedo”.

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KOA es la carrera de la vida

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La historia de Chamba, Valiente con el dorsal 27, KOA Distance 2020

  1. Esta es tu tercera edición consecutiva en KOA Distance, como tú mismo contaste tras finalizar el primer día, “de sensaciones contrapuestas”. Ahora, tras analizar todo lo vivido ¿qué has aprendido?

Chamba: KOA Distance para mí es la carrera de la vida y en la vida aprendemos día a día y este año, la prueba ha sido diferente. Me he tenido que levantar muchísimas veces, cuando sabía que ya no podía estar compitiendo para estar arriba. KOA es una prueba donde el dolor es constante, donde las sensaciones de abandono, incluso cuando estás en las primeras posiciones, te hacen pensar en retirarte. Fue el primer día cuando, a parte de tener problemas con la bici, también me perdí… Lo más fácil hubiese sido abandonar, lo más cobarde… al fin y al cabo estoy en una prueba porque me gusta, porque me llena con lo que hago, soy feliz. Esta edición me ha enseñado, una vez más, que en la vida no tenemos que coger el camino fácil, que tenemos que escoger el que nos haga ser más fuertes, el que nos haga superarnos en el día a día. No hay que rendirse, hay que luchar por lo que cada uno ama.

2. El miedo y el volver a ser, el encontrarte a ti mismo. Conociendo tu historia, ¿cómo lograste superar a esa compañera tan poderosa como lo es la mente?

Ch: Una de las palabras que no uso y que no quiero que nunca esté en mi mente es tener miedo. Porque tener miedo a la vida lo único que me conlleva es a dudar de ella, a no saber enfrentar los problemas. El miedo es algo que nos lo creamos nosotros mismos, nunca debemos tener miedo a nada, porque es ese escalón tan alto que no superaremos nunca. Creo que he vivido en facetas de mi vida momentos con miedo y eso te hace frenar, no saber afrontar ese problema y no superarlo. En mi diccionario el miedo no está y así es muchísimo más sencillo afrontar los problemas, aunque superar a la mente no es algo fácil.

Tengo que decir que gracias a esta disciplina deportiva puedo ver la vida con otros ojos. Porque en el día a día, para esta prueba, ya no solo digo en competición, sino en los 365 días que entreno para ello, me surgen muchos problemas que tengo que superar. Esos grandes problemas se hacen pequeños y esos pequeños problemas ya no son problemas. Y es como tenemos esa capacidad de auto convencernos de hablar con nosotros mismos, de intentar comprendernos en situaciones que no hay comprensión.

Hubo un momento en la carrera y fuisteis partícipes… No encontraba ese instante dentro de mí y tuve que pensar fuera de mi mente. Yo siempre digo que primero tenemos que intentar agarrarnos a nosotros mismos, pero cuando no somos capaces de buscar nada positivo, tenemos que ir a por esa motivación extrínseca fuera de nosotros. Me agarro al por qué estaba allí y quiénes me rodeaban.

Como sabéis, iba muy solo y al final eso también cuesta, porque personas que te conocen, a lo mejor te lanzan una palabra… Y en el caso de ustedes fue esa motivación, esas muestras de cariño, esas palabras que al fin y al cabo se dicen de una manera que logran llegar a la persona, y que a mi me salvó. Porque, tengo que decirlo, el primer día fue muy jodido, me sentía demasiado solo, pero el segundo día el ir y venir de ustedes, el decirme esa palabra, con ese tono… Todo llega a la persona. Fuisteis vosotros los que hicisteis que me volviera a motivar, a sentir yo mismo y que volviera disfrutar. El segundo día fue increíble y el tercero, lo intenté todo, hasta un momento que reventé psicológicamente porque empecé a tener problemas. Fue una lucha constante. Me decía a mí mismo: voy a terminar, voy a conseguir eso a lo que he venido, que es sentirme libre y disfrutar de lo que tanto me apasiona.

3. En KOA, ya bien sabes la importancia de tu equipo, ¿qué cambió este año?

Ch: Este año iba solo con Nono, es la persona de más confianza, pero tengo que decir que me faltaban muchas personas. Al fin y al cabo, cuando compites en una disciplina de tanto tiempo, lo que intentas es centrarte en ti y que el resto haga lo demás.

¡No te preocupes de cuando no tengas esa motivación intrínseca! Porque vas a tener a alguien en el coche que te conoce muy bien, en el caso mi mujer, mi hijo, mi hija… Eso no lo tenía este año. Ya sabéis que con la COVID-19 ha sido, para todos, muy difícil llegar a esta carrera. Ustedes como organizadores lo habéis vivido, nosotros como deportistas también y el no llevar el equipo con el que estoy acostumbrado a ir, pues también ha sido un hándicap. Pero tengo que decir que le tengo que dar mil gracias a Nono por estar ahí haciendo todas las facetas que él no suele hacer, intentándolo ejecutar de la mejor forma posible. En la cuarta edición de KOA Distance espero que la pandemia nos deje llegar a todo el equipo, al equipo suficiente que me haga rendir al 200% y poder tener todo ese apoyo que es tan grande. Yo siempre digo que ya soy un afortunado por entrenar 365 días y ese día quiero que sea para ellos, porque lo dan todo para que yo rinda y consiga estar lo más alto posible. O porque simplemente supere el día de una competición como es KOA, tan dura y tan gratificante a la vez.

4. Cierra los ojos y visualiza que vuelves a estar nadando, encima de la bici y sumando los km de la maratón del último día ¿Qué sientes?

Ch: Para mí hay una palabra que engloba todo esto, que es por lo que lo hago y lo que siento: libertad. Yo sé que no se puede entender al que lo ve desde fuera, porque algunos dirán que estoy zumbado o que soy un loco… ¡Pero es verdad! Cuando te encuentras a ti mismo, cuando haces algo que tanto amas, cuando estás disfrutando a la vez que estás sufriendo… yo lo que siento es libertad, que puedo tocar el cielo. Me da igual lo jodido que esté, al fin y al cabo estoy disfrutando, estoy encontrando esa felicidad. Libertad, así resumiría esta pregunta.  

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La mente detrás del desnivel

La mente detrás del desnivel

José Vela está viendo cumplir su sueño. Estudió la Licenciatura de Ciencias del Deporte y hoy se dedica al entrenamiento personalizado, en especial deportes cíclicos de resistencia, además de practicar el triatlón con resultados cercanos a un deportista de élite. Ayuda a llegar más lejos a todo deportista que se pone en sus manos.

¿Quién es José?

José: Quién es José, pues no sé… José es un joven de 25 años que está cumpliendo su sueño de trabajar en lo que le gusta y, vamos, yo tengo el lema de que si trabajas en lo que te gusta, pues disfrutas y es lo que actualmente estoy haciendo, disfrutar de mi trabajo, de mi entorno y de todo lo relacionado con él.

¿Cuánto tiempo hace que te dedicas al deporte?

J: Pues desde siempre. Desde que recuerdo las carreritas del colegio que ya desde pequeñitos nos hacían correr por ahí. Luego ya a los 13 años con el ciclismo y después en la facultad ya empecé con el triatlón.

¿Y cómo fue ese paso del ciclismo al triatlón?

J: El paso fue muy sencillo. Llegué a la Facultad de Ciencias del Deporte en la Universidad de Valencia y equipo de ciclismo no había. Entonces dije “pues me apunto a esto del triatlón”. Yo no había nadado nunca… así empecé en el triatlón. De rebote.

¿Y no te arrepientes?

J: En absoluto. Para nada. Todo lo que me ha dado este deporte me encanta. Y lo que espero que me siga dando.

¿Cuál es la mayor recompensa de ser entrenador?

J: La mayor recompensa para mí es la mejora de todos mis clientes. Cada vez que veo que me salta en training pears un nuevo umbral de potencia en el ciclismo o ha mejorado su tiempo, a mí eso me pone los pelos de punta.

¿Necesitas esa dosis de tus deportistas?

J: Sí, de hecho yo se lo digo a ellos: “Tú despídeme”. ¡Porque eso no puede ser! Si tú lo has dado todo y has entrenado bien y no has mejorado, es culpa mía. Es así, es así para mí.

¿Qué es lo más difícil como entrenador?

J: Cuando hay un fracaso, un fracaso es duro. Lo siento como el deportista. A veces me han contratado cuando es un objetivo muy personal, y a mí me afecta y me fastidia.

Dejamos la fase de entrenador ¿Cuáles son tus metas deportivas?
J: En unas semanas, el 15 de agosto nos vamos a Dinamarca, al Ironman de Copenhague y lucharé por la clasificación a Hawaii para Kona. Y veremos qué pasa. Todo lo que estoy sacrificando esperemos que sirva de algo. La vida de monje de estos meses.

Para la publicación de esta entrevista,
José Vela ya cumplió con su reto: 5o en su categoría y la posición 28 en la clasificación general. Swim 00:52:51 – Bike: 04:52:10 – Run: 3:16:46. Tiempo final: 09:09:25

*Aún con este gran resultado no consiguió su objetivo de clasificarse para Hawaii, pero estamos convencidos que pronto lo conseguirá, es un valiente.

¿Es una forma de demostrarle a tus deportistas que también te lo estás currando?
J: Fíjate, yo creo que es algo positivo porque me ven en las pruebas: cómo rindo o no rindo o me sacrifico y tal… pero no creo que sea algo necesario. No debe ser algo necesario que tu entrenador vaya más que

tú o que rinda o que sea deportista. Eso lo vemos en la elite con Mireia Belmonte y Fred Vergnoux, Fred está gordo y Mireia va como la luz.

¿De qué conoces a David y a Miguelón?

J: Pues a Miguelón lo conocí cuando empecé con todo lo de Resistentia (su empresa y equipo de entrenamiento), por dos chicos que yo entrenaba. Vino y me dijo que quería preparar el Ironman de Zurich. A partir de ahí empezó el lío del Ultraman de Florida y el de Hawaii. Todo el rollo para mí
fue un show, porque claro, de pasar de un chico que ya no era nada a generarle una buena base para un Ironman… De repente, durante la preparación de su reto, que te diga: “¡Ahora, el Ultraman de Florida!”. Dije: “Madre Mía”.

¿Todo un reto para ti?

J: Sí sí sí, totalmente. Miguelón fue mi reto. Y luego David, me llegó un año y pico después, tras
el verano, para preparar su primer Half Ironman y le gustó como trabajábamos. A partir de ahí ya no hemos parado y mejorando… ¡y lo que le queda por mejorar ahora!

¿Recuerdas cuando te invitaron a colaborar con KOA Distance? ¿Te pareció una locura?
J: Cuando llegó a mis oídos me encantó. Siempre lo he dicho, lo que más me gusta de KOA Distance es que te puedes pegar fuego. Que es una prueba de larga distancia y que son tres días, pero que no es una intensidad de Ultraman, solo es un puntito más, más intensidad, más agonía, más… y me encanta.

¿No te parece una locura?

J: No, ¡qué va! Para nada. De hecho me parece una prueba muy asequible. Entrenando bien. Me encanta la distancia. Por eso enseguida les ofrecí la ayuda y ahí ya ¡a generar!

¿Cómo fue la planificación de las rutas?

J: Las rutas ya las tenía claras porque eran las que hacía con… o las que he hecho yo toda la vida con
la bici. También lo que hemos hecho con Miguelón para preparar Hawaii. Prácticamente es el día uno de KOA. Fuimos a La Frontera, recuerdo que fuimos él y yo (risas) subimos a L’Oronet y luego subimos La Frontera. El día 2… también esa ruta la conocía y con Miguelón también la hicimos entrenando Hawaii. Me acuerdo de ese día que él (Miguelón) descubrió que necesitaba Coca Cola y cacahuetes para sobrevivir. Paramos en el LIDL y comenzó su dieta (imita voz de Miguelón pidiendo Coca cola).

¿Cómo clasificarías cada día de Koa Distance?

J: Justo lo hablaba con Pedro (fotógrafo). El día uno, 5000 m nadando, si lo entrenas no vas a tener ningún problema. Solo tienes la sorpresa de La Frontera que tiene un desnivel considerable y si no has entrenado esos desniveles los lumbares te pueden destrozar o tienes que saber por dónde va por el desarrollo de la bici, etc. Pero a mí, el día más especial, me parece el segundo día, porque tocamos de las zonas más bonitas de la Comunidad Valenciana en bicicleta.

Explícame más del segundo día.

J: El segundo día tocamos desde la Sierra Calderona y pasamos a la Sierra Espadán, que es de lo más precioso que hay en bicicleta y encima pasamos zonas duras y bonitas a la vez. Que es que dices: “Me cabe el coche y poco más” o “Como baje un coche, yo no subo”. Es especial. Prácticamente todos los ciclistas de aquí lo conocemos y es muy bonito enseñarlo a los de fuera, porque les encanta.

¿Qué se tomó en cuenta para elegir los puertos? ¿Eran clave los desniveles y paisajes?
J: Sí sí, completamente. Sabíamos, por ejemplo que por Almedíjar teníamos que pasar, que tiene el inconveniente de la bajada, que es un poco peligrosa porque el asfalto está mal y solo cabe un coche, pero es que subirlo con los alcornoques al lado, la sombrita de la pared… es muy bonito.

¿Y el día 3, el maratón?

J: Nada. Yo es que con Miguelón, siempre he experimentado que en Ultraman cuando ha pasado el primer y segundo día, se hace sí o sí. Es que lo haces, lo haces, y no va a haber ningún problema. Y yo creo que, por ejemplo, lo que vimos aquí, el último día, es que es como un sentimiento, la maratón es como liberación, porque sabes que la haces, terminas, se acabó y los tiempos aquí fueron buenísimos. ¡Fueron buenísimos!

¿Cómo describirías tu rol en KOA Distance?

J: Ahora por ejemplo me ha llamado gente para prepararlo el año que viene. Lo bueno es que me lo han dicho con tiempo y eso es que van con ganas y tal. Y para KOA me veo más como tech advisor de “Oye José, para el recorrido o desarrollos… o este punto o el otro punto… o cómo entrenar esto o lo otro”, me veo más como consejero de KOA.

Como profesional del deporte, ¿qué recomiendas a los valientes que quieran participar en KOA Distance?
J: Pues sobre todo que miren bien todo el tema de desnivel y trayectos, porque mucha gente se sorprendió el segundo día. O entrenas o no entras en tiempo, y eso lo vimos, que fue el único día donde gente no entró en tiempo. Que no es cualquier cosa. Es algo que pretendíamos, que aquí no viniera cualquiera sin prepararlo. Que es algo que está pasando ya en muchas carreras, que eso lo odio: “A terminar, a terminar como sea”. No, no. Aquí no se termina como sea. Es algo a lo que queríamos dar valor y el día dos da ese valor a KOA. O lo preparas o no lo sacas.

¿Cuál fue el feedback por parte de los deportistas?

J: Buuuu (carcajada). Pues me decían de todo, el primer día por La Frontera: “Oye ¿es necesario?” y el segundo, pues eso, que era muy duro, que tela la vueltecita esta: “Qué bonito, sí sí, bonito pero ¡joder las piernas!”.

¿Hubo alguna propuesta para cambiar la ruta?

J: Lo único fue la bajada de Almedíjar. Es complicada. Es lo único negativo pero necesario, no se puede cambiar.

¿Crees que los participantes de KOA son locos o realmente valientes?
J: Son Valientes, locos en absoluto. Yo entrenando Ironman he hecho peores locuras que eso. Nada de locos, no es ninguna locura. Es lo que he dicho, es una prueba que entrenándola la puedes exprimir.

“Si alguna vez soy un valiente me gustaría prepararlo al 100%”

¿Alguna vez serás un valiente?

J: No lo sé (risas). Pero si alguna vez soy un valiente me gustaría prepararlo al 100%. No lo sé. Cuando sea más mayor, que aun soy joven para esto. Pero yo creo que sí.

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EL DORSAL

koa distance dorsal unico

Único y atemporal

Crear una familia de deportistas, ese fue uno de los grandes objetivos de KOA Distance desde el primer momento. Una familia en la que cada miembro se sienta único y atendido, en la que cada detalle sea un símbolo de su valentía y un recordatorio de que su paso por la prueba deja huella.

Es por ello que cada dorsal en KOA Distance es único, intransferible y atemporal.

Bajo la premisa de David y Miguel Ángel: “Cuidamos a los deportistas como nos gustaría que nos cuiden”, decidimos que los dorsales se enumerarían a partir del 01 e irían de forma ascendente, respetando el orden de inscripción en la prueba y que una vez asignado un número a un participante este le pertenecería de manera vitalicia.

Si un participante decide repetir la prueba, siempre tendrá el mismo número de dorsal, pero si solo participa una única vez, su número nunca más será usado y quedará como un recordatorio de su paso por el primer medio Ultraman del mundo.

En cada dorsal hay un número, pero para nosotros, el equipo detrás de KOA Distance, son en realidad rostros, personas con historias de superación que hacen parte de nuestra familia. Por eso, cada dorsal que se imprime está lleno de orgullo y admiración.

KOA Distance no es una prueba para todos, hay filtros, sin embargo, quienes se atreven a unirse tienen garantizado un reto exigente pero bonito, que dejará grabado su nombre y su historia en la prueba con el número de un dorsal.

Una ohana que solo seguirá creciendo.

El dorsal de KOA Distance es único y atemporal.
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Todo pasó muy rápido

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La historia de Miki Barrero, Valiente con el dorsal 53, KOA Distance 2020

1. ¿Qué pasó por tu cabeza minutos antes de enfrentarte a la primera prueba de KOA Distance, los 5km en el agua? 

M. Buff…¡Muchísimas cosas! Fueron momentos de mucha tensión emocional. Ha sido un año muy difícil para todos. Todos hemos aprendido de la importancia de ser libres, del privilegio que tenemos de poder disfrutar de la VIDA, de sus experiencias, etc. Justo un año entero sin competir y ahí estaba invadido por el mismo cosquilleo y nerviosismo del primer día que debuté en un triatlón.

Miraba al horizonte, con aquella bonita estampa del sol amaneciendo en la playa de la Patacona y no aún me creía que estaba a punto de volver a competir.

Me acordé de mis padres que ya no los tengo conmigo, pero siempre están ahí. Pensé en mi mujer y mis hijos que esta vez no me habían podido acompañar. Visualicé todas las horas duras de entrenamiento, de incertidumbre, de desanimo por todas las competiciones canceladas y de repente escuché: ”Dorsal 53 Miki Barrero 10,9,8,7…..” ¡¡y ya no había vuelta atrás!! Sabía que iba a sufrir; el agua no es mi fuerte y este año prácticamente no había podido entrenar volumen. Empecé a correr por encima del agua y me dije: ¡Miki, disfrútalo!  

2. El segundo día está marcado por los 138km en bici, en los que, como ya bien sabes, después de superar los puertos de Alcublas, Montmayor, Almedíjar y Eslida, vuelves a reencontrarte con el Puerto de L’Oronet, pero tú reencuentro no fue el más deseado, tuviste un accidente. ¿Qué fue lo que te sucedió y en esos minutos, qué pasó por tu cabeza? 

M. Todo pasó muy rápido. Antes de coronar Eslida se me pasó por la cabeza decirle al equipo de cambiar la flaca por la cabra para afrontar el tramo de bajada y el enlace hasta la base de l’Oronet, pero finalmente decidí no hacerlo. Me notaba fuerte y decidí tirar a tope con la flaca. Llegando al tramo final de la carretera de servicio, justo un Km más o menos antes de llegar a la fatídica rotonda, el equipo me pasó con el coche. Teníamos previsto hacer el último avituallamiento pasada la rotonda antes de iniciar el tramo de enlace con el Puerto de L’Oronet. Iba acoplado y me despisté. Cuando me di cuenta tenía encima la curva cerrada a la derecha y en lugar de hacer un recto y entrar a la rotonda por detrás (no venía ni un coche), quise corregir la trayectoria y cuando me di cuenta me vi saltando por encima de la bicicleta. Ese momento lo recuerdo perfectamente y pensé que la carrera se acababa para mí. Ya en el suelo me levanté como un resorte y fui a coger la bicicleta. En ese momento llegó un coche y se paró. Yo mirando de reojo les dije si me podían ayudar, y sinceramente no me di cuenta ni fui consciente de que eran mis amigos hasta que no los ví allí intentando arreglar la cadena que se había enrollado en la patilla de cambio. Supongo, consecuencia del shock de la caída y los nervios y angustia del momento. Yo sólo quería subirme en la bici y continuar.

Ya subido en la bici de nuevo fui consciente que empezaba otra carrera muy diferente para mí. Tocaba acabar y defender la sexta posición. La esperanza de poder recortar minutos a los de delante se había desvanecido. El sillín del golpe se había bajado y era muy difícil pedalear sentado. Tuve que subir el Puerto de L’ Oronet pedaleando de pie. Recuerdo que el cardio me iba a tope. Ya no miraba wattios ni tiempo, sólo iba descontando Kms y mirando atrás para ver si venía alguien. Sabía que el dedo de la mano no tenia buena pinta, porque no me paraba de sangrar. La suerte es que la grasa que tenía en las manos escondía el alcance de la herida. Del dolor ni me acuerdo. La ganas de llegar me anestesiaron por completo.

3. Pese a tu accidente del segundo día, te pusiste las zapatillas para completar KOA Distance con la última prueba, el maratón y lo hiciste, lograste cruzar la meta. ¿Qué tres imágenes relatarías si tuvieras que describir el maratón en tres partes? 

M. La primera imagen la recuerdo antes de la salida en el Crossfit. Allí sentado, esperando a que dieran la salida, con dudas de si iba a ser capaz de soportar sobre todo el dolor de las costillas y de la rodilla. Había salido a calentar y las sensaciones no eran buenas, especialmente a la hora de respirar porque no podía hacer inspiraciones profundas. Tenía claro que iba a acabar aunque fuera andando, sólo por el respecto que me merecía la organización del KOA Distance y todos los Valientes que allí estábamos. Pero todos llevamos ese espíritu competitivo dentro y mi cabeza me dictaba que debía salir a competir y darlo todo con el objetivo de controlar la sexta posición de la clasificación.

La segunda imagen que tengo grabada es la de todas las muestras de cariño y ánimos que recibí de los Valientes y sus equipos, no sólo antes de empezar el maratón sino a lo largo del mismo. No recuerdo participante que no se cruzara conmigo y me diera un aliento de ánimo. Fue una sensación muy gratificante para mí, porque en el fondo sentía que se me estaba reconociendo el esfuerzo que estaba haciendo. Estos detalles son los que dan sentido a las locuras que hacemos y hacen grande al deporte.

La tercera imagen, por su puesto la de mi entrada en meta. Lo había vuelto a conseguir. Siendo fiel a mi lema “NEVER EVER GIVE UP”, allí estaba agarrando la cinta de Finisher de mi primer Half Ultraman. Recuerdo que me tiré al suelo con muchas ganas de llorar y de sacar la rabia acumulada. Había sufrido mucho en carrera, especialmente en la zona de la Albufera donde la zona de tierra y piedras no ayudaron a mis costillas.

4. Cierra los ojos y visualiza que vuelves a estar nadando, encima de la bici y sumando los kms de la maratón del último día ¿Qué recuerdos tienes de KOA?

M. Tengo el recuerdo de una competición organizada desde el corazón y desde unos valores que te abducen y atrapan durante los tres días de competición. Tengo el recuerdo de una familia de Valientes que jamás olvidaré y que ya forman parte de mi círculo de colegas y amigos. Tengo el recuerdo de unos voluntarios fantásticos que se preocuparon de todos los detalles y nos mimaron durante toda la competición. Tengo el recuerdo de una experiencia que algún día quiero volver a VIVIR.

¡¡Gracias KOA!! ¡¡Gracias David!!

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No eres tú solo ante una prueba

La historia de Jesús Jaro, Valiente con el dorsal 51, KOA Distance 2020

Tu historia en KOA Distance empezó mucho antes de que la prueba arrancase, pues tu participación pendía de un hilo por la difícil situación que se vivía esos días en Madrid a causa de la COVID-19. ¿Qué pasaba por tu cabeza?

J. Una vez acabado el verano, la situación en Madrid al igual que en toda España cada día era más complicada y mi preocupación iba aumentando día a día. Las semanas previas a la competición tenía la sensación de si no estaba entrenando para nada. Los últimos días fueron duros psicológicamente, además del estrés que generan los preparativos (logística, llevar la bicicleta al taller, preparar la nutrición, etc.), se sumó todas las noticias que iban surgiendo de si se prohibirían los desplazamientos. Recuerdo noches antes de la prueba de no poder dormir por la preocupación de no saber si había entrenado durante tantos meses, para luego quedarme a las puertas. Hasta que no me vi el jueves por la tarde con el dorsal en mi mano, no pude empezar a concentrarme en lo que me esperaba al día siguiente.

Aun habiendo arrancado la prueba el viernes, tenía la preocupación de si Laura (mi pareja) iba a poder venir. Terminada la primera etapa, en la cima de La Frontera, sin apenas haberme bajado de la bicicleta le llamé para celebrar con ella, aunque fuese por teléfono, que había terminado. Nada más darle la noticia de que había finalizado, me dio ella a mí la noticia que entraba en Madrid el estado de alarma. No sabía si iba a poder desplazarse aun no estando en una zona confinada. Por suerte, pudo coger el tren y estar en las siguientes dos etapas conmigo.

Buscar una solución, incluso cuando parecía que no era viable. Ya lo acabas de adelantar en la primera pregunta, que llegaste a Valencia pensando que Laura, tu pareja, no podría acompañarte en esta aventura y finalmente fue así. ¿Qué significan para ti estas tres palabras que escribiste en una publicación de tu Instagram: Equipo – unión – suma?

J. Así es, tuve que ir a Valencia yo solo el jueves porque no me podía acompañar y con la situación que había en Madrid no sabía si iba a poder venir algún día.

Para mí las palabras equipo – unión – suma, son tres palabras que le dan el significado a mi vida en general y que extrapolo a este deporte. En una prueba como KOA cobran más sentido aun. No eres tú solo enfrentándote a una prueba de larga distancia, sino que dependes también de un equipo. Haces participes a los demás de tu sueño, con el sentimiento de unidad que genera ser un equipo sumando los esfuerzos de cada uno.

Además viniste a Valencia sin tu equipo de apoyo, ¿crees que eso condicionó tu participación en KOA Distance 2020?

J. Antes de comenzar la prueba pensaba que sí que iba a condicionarme mucho. En una prueba como KOA dependes mucho de tu equipo de apoyo, son tres días y muchas horas en la que tu equipo cobra mucha importancia a la hora de la nutrición, de guiarte en los recorridos, de apoyarte en los momentos de dudas que te puedan surgir….

Había planificado toda la prueba con mi equipo de apoyo para tenerlo todo atado cada día y con toda esta situación la semana de antes vi que no podrían estar conmigo. Estaba dispuesto incluso a participar en la prueba sin ningún tipo de ayuda, pero la organización me proporcionó un equipo al cual no puedo estar más agradecido. Los conocí la tarde previa al inicio de la prueba y desde el primer momento hicimos un gran tándem. En ningún momento me faltó de nada, la coordinación fue perfecta. Dudo que pudiera haber tenido un equipo mejor. No tengo más que palabras de agradecimiento hacia ellos, sumado a que Laura pudo estar sábado y domingo hizo que todo fuese rodado. Gracias Vicent, Jonhy y Laura.

Cierra los ojos y visualiza que vuelves a estar nadando, encima de la bici y sumando los kms de la maratón del último día ¿Qué recuerdos tienes de KOA?

J. De disfrutar de cada brazada, de cada pedalada y de cada zancada. Pero no solo de cuando estaba nadando, encima de la bici o sumando los kms de la maratón, sino de todo lo que rodea a KOA. Del trabajo de la organización y voluntarios, de los momentos previos a las salidas, de los rezos, de los momentos al llegar a meta cada uno de los días, de compartirlos con tu equipo y el resto de participantes…

Todavía un mes después se me ponen los pelos de punta recordando momentos de la prueba. Sin duda son recuerdos que se quedan grabados para toda la vida y me gustaría hacer crecer en el futuro.

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ARTE Y TÉCNICA, ARREGUI VELÁZQUEZ

Las bicis aparcadas frente al local nos daban la bienvenida a Arregui Velázquez, un espacio madrileño dedicado al diseño y la construcción de bicicletas a medida. Dentro, un taller con abundante luz natural acompañaba la cercanía y espontaneidad de las personas que nos recibieron. De forma muy casual, nos servimos un café, tomamos sillas y butacas y nos sentamos en un círculo no planeado para conocer más sobre la vida y el trabajo de Andrés (diseñador/constructor), de Eduardo (diseñador/mecánica) y de Jaime (comunicación y RRSS).

¿Quién es Andrés?

A: ¡Yo! (risas) Andrés es de formación químico, Doctor en química y ahora se dedica a diseñar y construir bicicletas. Y músico de toda la vida, de saxo. Empecé con 19 años y se supone que iba a ser músico, pero como la música que me molaba no le interesaba a nadie, pues la dejé y empecé a meterme más de lleno en la ciencia. Pero, a la vez que estaba terminando la tesis, escribiéndola para defenderla, pillamos, en la Calle Noviciado, un taller de 30m, Dudu (Eduardo Gasca) y yo. Al principio solo para arreglar nuestras bicis o para arreglar las de los demás pero, poco a poco, se fue convirtiendo en un “yo lo hago y tú me lo pagas”, hasta que ya me dediqué solamente a la parte de diseño y construcción de bicicletas.

Sabiendo quién es Andrés, ¿qué es Arregui Velázquez?

A: Arregui Velázquez es mi manera de hacer entender, construir y diseñar las bicicletas. Nunca he sido muy fan del ciclismo de élite o competición ni de las grandes pruebas, pero la bici ha estado en mi vida toda la vida. A mí siempre me ha molado la bici como medio de transporte, pero cuando te pones a diseñar y a hacer, entiendes que la bici se puede interpretar de mil maneras distintas. La gente, cuando dices “bicicleta”, ve a un tío en licras, cuando el 98% del uso que se le da en el mundo entero es distinto a ese. Hay mil cosas, desde un tipo llevando una tonelada de paja en la bicicleta, a llevar a los niños al cole, a dar un paseo por la ciudad, a través de un velódromo… Y Arregui Velázquez es un poco la manera de entender las bicicletas y sin Jaime ni Dudu no sería lo mismo. Sin ayuda no puedes conseguir hacer las cosas con la misma calidad.

¿Os consideráis artesanos, un taller o qué palabra elegirías? ¿Cómo defines lo que haces?

E: Bueno, artesanos puede ser en ese sentido en el que trabajamos la materia prima, que son los tubos, y creamos un producto final. A nivel mecánico, pues no tienes tanto esa labor artesana, sino que es un poco más conocimiento a la hora de elegir los componentes e integrar, adecuándose a las necesidades del cliente y a buscar un tipo de montaje que sea acorde con la estética y, lógicamente, con el uso que se le va a dar a esa bicicleta.

J: Es solución de problemas. Yo creo que aquí, por ejemplo, en mi caso, artesanía hay cero. Soy un manazas. Yo creo que la cosa aquí es que somos unos solucionadores de problemas, alguien viene y tiene una duda que no le consiguen resolver dentro de la industria tradicional de la bicicleta y aquí consiguen sacar un producto.

A: Taller somos, artesanos somos, diseñadores también. Educadores también. Creo que va más allá de la solución de problemas, cuando viene alguien aquí está buscando ir un poco más allá en lo funcional y en lo estético, llevándolo a lo máximo que se pueda. Aquí hacemos mil cosas, ojalá fuera solo estar en el taller y hacer (bicis). Si quieres sobrevivir, la única manera para hacer lo que queremos hacer y hacerlo bien es cultivando distintas áreas, tienes que trabajar la comunicación, tienes que mejorar el equipo, tienes que cuidar la técnica, tienes que estar al día de todas las cosas nuevas que puedes incorporar. Que no es solo artesano. Eres empresario, diseñador, artista, psicólogo (risas), el que barre el suelo, el que contesta emails, el que hace absolutamente todo. Entonces, es un modelo de negocio muy pequeño en el que tienes que hacer un montón de cosas.

¿Hace cuánto nació la idea de hacer bicis personalizadas?

A: De llevar años montando en bici por Madrid, pues de repente, me tracé un poco el objetivo de conocer la mecánica de la bicicleta y dije “Ostras, lo interesante aquí es cambiar la geometría del cuadro”, ver qué pasa y tener control absoluto sobre el proceso. Eso empezaría en el 2007-2008.

¿Qué destalles son los que distinguen a una bici Arregui Velázquez?

E: Primero se hace un estudio previo de la persona que la va a llevar (la bici) y el tipo de uso. Ya a partir de ahí haces una geometría que está pensada para la bicicleta que estás construyendo, que eso es algo que las grandes marcas no ofrecen. Aquí puedes buscar, por ejemplo, una bici que esté entre dos disciplinas o algo que sea más versátil o si quieres un nivel mayor de personalización… y el sello o lo que distingue una bicicleta Arregui Velázquez es tener la capacidad de poder elegir todo. Partiendo de la geometría, el tipo de acabados, por donde quieres que vayan los cables, qué tipo de ruedas quieres montar, qué tipo de apoyos quieres tener… Es ese nivel de detalle, de poder llenar un abanico muy amplio de posibilidades de uso de la bici y de poder definirlas tú.

A: Y para todo esto que está diciendo Edu, yo creo que el mejor material es el acero, puedes hacer muchas cosas que con otros materiales no se puede. Yo creo que la idea es hacer pocos cuadros, pocas bicicletas, pero lo que esté hecho esté de la mejor manera posible. Tratando de usar los mejores materiales y si al final es menos rentable porque nos va a llevar más tiempo, pues ese es el tiempo que necesitas para hacer el cuadro de esa manera. La bicicleta tiene que tener un carácter determinado para que funcione con esa persona y en ese uso. Primero tiene que estar bien diseñado y luego tiene que estar bien hecho, eso significa que tienes que respetar las propiedades del material en todo lo que puedas, que el cuadro tiene que estar centrado y que todo tiene que estar como debe estar. Luego ya entramos en la estética, pero primero debe cumplir esas cosas y ese es el objetivo.

¿Cuánto tiempo hay detrás de cada bici?

A: Pues depende. Si es una bicicleta de pista, por ejemplo, de tubos redondos normales, que no tienen formas raras que pueden complicar la construcción, 30 horas, o algo así, solo hacer el cuadro. Primero, tienes que hacer el contacto. Si la persona viene aquí y te lo cuenta va a ser más rápido, si está en Escocia, vas a tener emails cruzados o vas a tener que hablar más veces. Y si surgen pequeñas cosas que puedes hacer de una manera u otra y quieres consultar, entre que se ponen en contacto, se llega al punto de qué es lo que se va hacer, se elabora el presupuesto… lleva tiempo. Muchas veces los plazos no dependen de mí, si hay que repetir la pintura, si me doy cuenta que la puntera que se iba a utilizar no es la más adecuada… me gusta trabajar con mucho nivel de detalle y digo sí a casi todo.

¿Qué es lo más difícil del proceso?

A: El diseño, sin duda. La parte técnica no es que esté superada porque siempre se mejora en ese sentido, pero lo más importante y lo más difícil es el diseño: para quién y para qué, luego cómo coges toda esa información, la adaptas y la metes en el diseño.

¿De dónde viene tu inspiración? ¿Cuáles son tus influencias?

E: Como en muchas otras profesiones, simplemente intentas aprender de todo lo que hacen otras personas que están metidas en el tema de la construcción de cuadros y bicicletas custom, tanto en redes sociales, por ejemplo, en Instagram estás viendo lo que están haciendo en Japón, lo que están haciendo en Estados Unidos, lo que se está haciendo en Inglaterra.

A: Al principio yo estaba muy preocupado por “qué dice el gran maestro de esto”, “cómo hacen los grandes maestros esto” hasta que de repente te das cuenta que puedes hacer las cosas de mil maneras y ahí vuelve la ciencia. Y digo: “Joder, que tontería, si tengo una educación brutal para entrar a los problemas desde una perspectiva única, conociendo la materia de verdad”. Entonces, me quedo con unas cuantas referencias, gente que me gusta mucho cómo trabaja y, sin querer ir de sobrado, empiezas a decir “fíate más de tus instintos, trabaja tú en tu línea”. Pero, aún así, yo no dejo de mirar sobre todo a la gente que realmente me gusta y que me cae bien. Por ejemplo, me gusta mucho Matthew Sowter de Saffron Frameworks (UK), el modelo de negocios de Steve Shand de Shandcycles (Scotland), está David Kirk de Kirk Frame Works (USA) y Cherubim (Japan). De España, claramente, Aimar de Amaro Bikes. Hay que pillar inspiración de todos los lados. Ahora voy a trabajar en la Escuela Superior de Diseño y una de las razones por las que he dicho que sí, es por la oportunidad de estar con chavales de 23- 24 años y ver que piensan de todo esto.

J: Yo creo que aquí está todo muy influenciado por el estado de ánimo y por la música con la que podemos estar una temporada a juego, creo que influye mucho en los colores, siempre hay una conexión (risas) ¡es verdad!

¿Próximos proyectos, novedades?

A: Todas las cosas guays que se te puedan ocurrir van a ocurrir este año, es increíble. No significa que vayamos a ganar más pasta o que vayamos a forrarnos y a ser famosos, pero tenemos un proyecto secreto súper interesante; el tema de los cursos (incluyendo el de mecánica con Eduardo), volveremos hacer el Once Avenidas que es una celebración de la bicicleta que hacemos desde nuestra inauguración…Y un mogollón de cosas más. Promete bastante.