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EL DORSAL

koa distance dorsal unico

Único y atemporal

Crear una familia de deportistas, ese fue uno de los grandes objetivos de KOA Distance desde el primer momento. Una familia en la que cada miembro se sienta único y atendido, en la que cada detalle sea un símbolo de su valentía y un recordatorio de que su paso por la prueba deja huella.

Es por ello que cada dorsal en KOA Distance es único, intransferible y atemporal.

Bajo la premisa de David y Miguel Ángel: “Cuidamos a los deportistas como nos gustaría que nos cuiden”, decidimos que los dorsales se enumerarían a partir del 01 e irían de forma ascendente, respetando el orden de inscripción en la prueba y que una vez asignado un número a un participante este le pertenecería de manera vitalicia.

Si un participante decide repetir la prueba, siempre tendrá el mismo número de dorsal, pero si solo participa una única vez, su número nunca más será usado y quedará como un recordatorio de su paso por el primer medio Ultraman del mundo.

En cada dorsal hay un número, pero para nosotros, el equipo detrás de KOA Distance, son en realidad rostros, personas con historias de superación que hacen parte de nuestra familia. Por eso, cada dorsal que se imprime está lleno de orgullo y admiración.

KOA Distance no es una prueba para todos, hay filtros, sin embargo, quienes se atreven a unirse tienen garantizado un reto exigente pero bonito, que dejará grabado su nombre y su historia en la prueba con el número de un dorsal.

Una ohana que solo seguirá creciendo.

El dorsal de KOA Distance es único y atemporal.
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Todo pasó muy rápido

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La historia de Miki Barrero, Valiente con el dorsal 53, KOA Distance 2020

1. ¿Qué pasó por tu cabeza minutos antes de enfrentarte a la primera prueba de KOA Distance, los 5km en el agua? 

M. Buff…¡Muchísimas cosas! Fueron momentos de mucha tensión emocional. Ha sido un año muy difícil para todos. Todos hemos aprendido de la importancia de ser libres, del privilegio que tenemos de poder disfrutar de la VIDA, de sus experiencias, etc. Justo un año entero sin competir y ahí estaba invadido por el mismo cosquilleo y nerviosismo del primer día que debuté en un triatlón.

Miraba al horizonte, con aquella bonita estampa del sol amaneciendo en la playa de la Patacona y no aún me creía que estaba a punto de volver a competir.

Me acordé de mis padres que ya no los tengo conmigo, pero siempre están ahí. Pensé en mi mujer y mis hijos que esta vez no me habían podido acompañar. Visualicé todas las horas duras de entrenamiento, de incertidumbre, de desanimo por todas las competiciones canceladas y de repente escuché: ”Dorsal 53 Miki Barrero 10,9,8,7…..” ¡¡y ya no había vuelta atrás!! Sabía que iba a sufrir; el agua no es mi fuerte y este año prácticamente no había podido entrenar volumen. Empecé a correr por encima del agua y me dije: ¡Miki, disfrútalo!  

2. El segundo día está marcado por los 138km en bici, en los que, como ya bien sabes, después de superar los puertos de Alcublas, Montmayor, Almedíjar y Eslida, vuelves a reencontrarte con el Puerto de L’Oronet, pero tú reencuentro no fue el más deseado, tuviste un accidente. ¿Qué fue lo que te sucedió y en esos minutos, qué pasó por tu cabeza? 

M. Todo pasó muy rápido. Antes de coronar Eslida se me pasó por la cabeza decirle al equipo de cambiar la flaca por la cabra para afrontar el tramo de bajada y el enlace hasta la base de l’Oronet, pero finalmente decidí no hacerlo. Me notaba fuerte y decidí tirar a tope con la flaca. Llegando al tramo final de la carretera de servicio, justo un Km más o menos antes de llegar a la fatídica rotonda, el equipo me pasó con el coche. Teníamos previsto hacer el último avituallamiento pasada la rotonda antes de iniciar el tramo de enlace con el Puerto de L’Oronet. Iba acoplado y me despisté. Cuando me di cuenta tenía encima la curva cerrada a la derecha y en lugar de hacer un recto y entrar a la rotonda por detrás (no venía ni un coche), quise corregir la trayectoria y cuando me di cuenta me vi saltando por encima de la bicicleta. Ese momento lo recuerdo perfectamente y pensé que la carrera se acababa para mí. Ya en el suelo me levanté como un resorte y fui a coger la bicicleta. En ese momento llegó un coche y se paró. Yo mirando de reojo les dije si me podían ayudar, y sinceramente no me di cuenta ni fui consciente de que eran mis amigos hasta que no los ví allí intentando arreglar la cadena que se había enrollado en la patilla de cambio. Supongo, consecuencia del shock de la caída y los nervios y angustia del momento. Yo sólo quería subirme en la bici y continuar.

Ya subido en la bici de nuevo fui consciente que empezaba otra carrera muy diferente para mí. Tocaba acabar y defender la sexta posición. La esperanza de poder recortar minutos a los de delante se había desvanecido. El sillín del golpe se había bajado y era muy difícil pedalear sentado. Tuve que subir el Puerto de L’ Oronet pedaleando de pie. Recuerdo que el cardio me iba a tope. Ya no miraba wattios ni tiempo, sólo iba descontando Kms y mirando atrás para ver si venía alguien. Sabía que el dedo de la mano no tenia buena pinta, porque no me paraba de sangrar. La suerte es que la grasa que tenía en las manos escondía el alcance de la herida. Del dolor ni me acuerdo. La ganas de llegar me anestesiaron por completo.

3. Pese a tu accidente del segundo día, te pusiste las zapatillas para completar KOA Distance con la última prueba, el maratón y lo hiciste, lograste cruzar la meta. ¿Qué tres imágenes relatarías si tuvieras que describir el maratón en tres partes? 

M. La primera imagen la recuerdo antes de la salida en el Crossfit. Allí sentado, esperando a que dieran la salida, con dudas de si iba a ser capaz de soportar sobre todo el dolor de las costillas y de la rodilla. Había salido a calentar y las sensaciones no eran buenas, especialmente a la hora de respirar porque no podía hacer inspiraciones profundas. Tenía claro que iba a acabar aunque fuera andando, sólo por el respecto que me merecía la organización del KOA Distance y todos los Valientes que allí estábamos. Pero todos llevamos ese espíritu competitivo dentro y mi cabeza me dictaba que debía salir a competir y darlo todo con el objetivo de controlar la sexta posición de la clasificación.

La segunda imagen que tengo grabada es la de todas las muestras de cariño y ánimos que recibí de los Valientes y sus equipos, no sólo antes de empezar el maratón sino a lo largo del mismo. No recuerdo participante que no se cruzara conmigo y me diera un aliento de ánimo. Fue una sensación muy gratificante para mí, porque en el fondo sentía que se me estaba reconociendo el esfuerzo que estaba haciendo. Estos detalles son los que dan sentido a las locuras que hacemos y hacen grande al deporte.

La tercera imagen, por su puesto la de mi entrada en meta. Lo había vuelto a conseguir. Siendo fiel a mi lema “NEVER EVER GIVE UP”, allí estaba agarrando la cinta de Finisher de mi primer Half Ultraman. Recuerdo que me tiré al suelo con muchas ganas de llorar y de sacar la rabia acumulada. Había sufrido mucho en carrera, especialmente en la zona de la Albufera donde la zona de tierra y piedras no ayudaron a mis costillas.

4. Cierra los ojos y visualiza que vuelves a estar nadando, encima de la bici y sumando los kms de la maratón del último día ¿Qué recuerdos tienes de KOA?

M. Tengo el recuerdo de una competición organizada desde el corazón y desde unos valores que te abducen y atrapan durante los tres días de competición. Tengo el recuerdo de una familia de Valientes que jamás olvidaré y que ya forman parte de mi círculo de colegas y amigos. Tengo el recuerdo de unos voluntarios fantásticos que se preocuparon de todos los detalles y nos mimaron durante toda la competición. Tengo el recuerdo de una experiencia que algún día quiero volver a VIVIR.

¡¡Gracias KOA!! ¡¡Gracias David!!

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No eres tú solo ante una prueba

La historia de Jesús Jaro, Valiente con el dorsal 51, KOA Distance 2020

Tu historia en KOA Distance empezó mucho antes de que la prueba arrancase, pues tu participación pendía de un hilo por la difícil situación que se vivía esos días en Madrid a causa de la COVID-19. ¿Qué pasaba por tu cabeza?

J. Una vez acabado el verano, la situación en Madrid al igual que en toda España cada día era más complicada y mi preocupación iba aumentando día a día. Las semanas previas a la competición tenía la sensación de si no estaba entrenando para nada. Los últimos días fueron duros psicológicamente, además del estrés que generan los preparativos (logística, llevar la bicicleta al taller, preparar la nutrición, etc.), se sumó todas las noticias que iban surgiendo de si se prohibirían los desplazamientos. Recuerdo noches antes de la prueba de no poder dormir por la preocupación de no saber si había entrenado durante tantos meses, para luego quedarme a las puertas. Hasta que no me vi el jueves por la tarde con el dorsal en mi mano, no pude empezar a concentrarme en lo que me esperaba al día siguiente.

Aun habiendo arrancado la prueba el viernes, tenía la preocupación de si Laura (mi pareja) iba a poder venir. Terminada la primera etapa, en la cima de La Frontera, sin apenas haberme bajado de la bicicleta le llamé para celebrar con ella, aunque fuese por teléfono, que había terminado. Nada más darle la noticia de que había finalizado, me dio ella a mí la noticia que entraba en Madrid el estado de alarma. No sabía si iba a poder desplazarse aun no estando en una zona confinada. Por suerte, pudo coger el tren y estar en las siguientes dos etapas conmigo.

Buscar una solución, incluso cuando parecía que no era viable. Ya lo acabas de adelantar en la primera pregunta, que llegaste a Valencia pensando que Laura, tu pareja, no podría acompañarte en esta aventura y finalmente fue así. ¿Qué significan para ti estas tres palabras que escribiste en una publicación de tu Instagram: Equipo – unión – suma?

J. Así es, tuve que ir a Valencia yo solo el jueves porque no me podía acompañar y con la situación que había en Madrid no sabía si iba a poder venir algún día.

Para mí las palabras equipo – unión – suma, son tres palabras que le dan el significado a mi vida en general y que extrapolo a este deporte. En una prueba como KOA cobran más sentido aun. No eres tú solo enfrentándote a una prueba de larga distancia, sino que dependes también de un equipo. Haces participes a los demás de tu sueño, con el sentimiento de unidad que genera ser un equipo sumando los esfuerzos de cada uno.

Además viniste a Valencia sin tu equipo de apoyo, ¿crees que eso condicionó tu participación en KOA Distance 2020?

J. Antes de comenzar la prueba pensaba que sí que iba a condicionarme mucho. En una prueba como KOA dependes mucho de tu equipo de apoyo, son tres días y muchas horas en la que tu equipo cobra mucha importancia a la hora de la nutrición, de guiarte en los recorridos, de apoyarte en los momentos de dudas que te puedan surgir….

Había planificado toda la prueba con mi equipo de apoyo para tenerlo todo atado cada día y con toda esta situación la semana de antes vi que no podrían estar conmigo. Estaba dispuesto incluso a participar en la prueba sin ningún tipo de ayuda, pero la organización me proporcionó un equipo al cual no puedo estar más agradecido. Los conocí la tarde previa al inicio de la prueba y desde el primer momento hicimos un gran tándem. En ningún momento me faltó de nada, la coordinación fue perfecta. Dudo que pudiera haber tenido un equipo mejor. No tengo más que palabras de agradecimiento hacia ellos, sumado a que Laura pudo estar sábado y domingo hizo que todo fuese rodado. Gracias Vicent, Jonhy y Laura.

Cierra los ojos y visualiza que vuelves a estar nadando, encima de la bici y sumando los kms de la maratón del último día ¿Qué recuerdos tienes de KOA?

J. De disfrutar de cada brazada, de cada pedalada y de cada zancada. Pero no solo de cuando estaba nadando, encima de la bici o sumando los kms de la maratón, sino de todo lo que rodea a KOA. Del trabajo de la organización y voluntarios, de los momentos previos a las salidas, de los rezos, de los momentos al llegar a meta cada uno de los días, de compartirlos con tu equipo y el resto de participantes…

Todavía un mes después se me ponen los pelos de punta recordando momentos de la prueba. Sin duda son recuerdos que se quedan grabados para toda la vida y me gustaría hacer crecer en el futuro.

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ARTE Y TÉCNICA, ARREGUI VELÁZQUEZ

Las bicis aparcadas frente al local nos daban la bienvenida a Arregui Velázquez, un espacio madrileño dedicado al diseño y la construcción de bicicletas a medida. Dentro, un taller con abundante luz natural acompañaba la cercanía y espontaneidad de las personas que nos recibieron. De forma muy casual, nos servimos un café, tomamos sillas y butacas y nos sentamos en un círculo no planeado para conocer más sobre la vida y el trabajo de Andrés (diseñador/constructor), de Eduardo (diseñador/mecánica) y de Jaime (comunicación y RRSS).

¿Quién es Andrés?

A: ¡Yo! (risas) Andrés es de formación químico, Doctor en química y ahora se dedica a diseñar y construir bicicletas. Y músico de toda la vida, de saxo. Empecé con 19 años y se supone que iba a ser músico, pero como la música que me molaba no le interesaba a nadie, pues la dejé y empecé a meterme más de lleno en la ciencia. Pero, a la vez que estaba terminando la tesis, escribiéndola para defenderla, pillamos, en la Calle Noviciado, un taller de 30m, Dudu (Eduardo Gasca) y yo. Al principio solo para arreglar nuestras bicis o para arreglar las de los demás pero, poco a poco, se fue convirtiendo en un “yo lo hago y tú me lo pagas”, hasta que ya me dediqué solamente a la parte de diseño y construcción de bicicletas.

Sabiendo quién es Andrés, ¿qué es Arregui Velázquez?

A: Arregui Velázquez es mi manera de hacer entender, construir y diseñar las bicicletas. Nunca he sido muy fan del ciclismo de élite o competición ni de las grandes pruebas, pero la bici ha estado en mi vida toda la vida. A mí siempre me ha molado la bici como medio de transporte, pero cuando te pones a diseñar y a hacer, entiendes que la bici se puede interpretar de mil maneras distintas. La gente, cuando dices “bicicleta”, ve a un tío en licras, cuando el 98% del uso que se le da en el mundo entero es distinto a ese. Hay mil cosas, desde un tipo llevando una tonelada de paja en la bicicleta, a llevar a los niños al cole, a dar un paseo por la ciudad, a través de un velódromo… Y Arregui Velázquez es un poco la manera de entender las bicicletas y sin Jaime ni Dudu no sería lo mismo. Sin ayuda no puedes conseguir hacer las cosas con la misma calidad.

¿Os consideráis artesanos, un taller o qué palabra elegirías? ¿Cómo defines lo que haces?

E: Bueno, artesanos puede ser en ese sentido en el que trabajamos la materia prima, que son los tubos, y creamos un producto final. A nivel mecánico, pues no tienes tanto esa labor artesana, sino que es un poco más conocimiento a la hora de elegir los componentes e integrar, adecuándose a las necesidades del cliente y a buscar un tipo de montaje que sea acorde con la estética y, lógicamente, con el uso que se le va a dar a esa bicicleta.

J: Es solución de problemas. Yo creo que aquí, por ejemplo, en mi caso, artesanía hay cero. Soy un manazas. Yo creo que la cosa aquí es que somos unos solucionadores de problemas, alguien viene y tiene una duda que no le consiguen resolver dentro de la industria tradicional de la bicicleta y aquí consiguen sacar un producto.

A: Taller somos, artesanos somos, diseñadores también. Educadores también. Creo que va más allá de la solución de problemas, cuando viene alguien aquí está buscando ir un poco más allá en lo funcional y en lo estético, llevándolo a lo máximo que se pueda. Aquí hacemos mil cosas, ojalá fuera solo estar en el taller y hacer (bicis). Si quieres sobrevivir, la única manera para hacer lo que queremos hacer y hacerlo bien es cultivando distintas áreas, tienes que trabajar la comunicación, tienes que mejorar el equipo, tienes que cuidar la técnica, tienes que estar al día de todas las cosas nuevas que puedes incorporar. Que no es solo artesano. Eres empresario, diseñador, artista, psicólogo (risas), el que barre el suelo, el que contesta emails, el que hace absolutamente todo. Entonces, es un modelo de negocio muy pequeño en el que tienes que hacer un montón de cosas.

¿Hace cuánto nació la idea de hacer bicis personalizadas?

A: De llevar años montando en bici por Madrid, pues de repente, me tracé un poco el objetivo de conocer la mecánica de la bicicleta y dije “Ostras, lo interesante aquí es cambiar la geometría del cuadro”, ver qué pasa y tener control absoluto sobre el proceso. Eso empezaría en el 2007-2008.

¿Qué destalles son los que distinguen a una bici Arregui Velázquez?

E: Primero se hace un estudio previo de la persona que la va a llevar (la bici) y el tipo de uso. Ya a partir de ahí haces una geometría que está pensada para la bicicleta que estás construyendo, que eso es algo que las grandes marcas no ofrecen. Aquí puedes buscar, por ejemplo, una bici que esté entre dos disciplinas o algo que sea más versátil o si quieres un nivel mayor de personalización… y el sello o lo que distingue una bicicleta Arregui Velázquez es tener la capacidad de poder elegir todo. Partiendo de la geometría, el tipo de acabados, por donde quieres que vayan los cables, qué tipo de ruedas quieres montar, qué tipo de apoyos quieres tener… Es ese nivel de detalle, de poder llenar un abanico muy amplio de posibilidades de uso de la bici y de poder definirlas tú.

A: Y para todo esto que está diciendo Edu, yo creo que el mejor material es el acero, puedes hacer muchas cosas que con otros materiales no se puede. Yo creo que la idea es hacer pocos cuadros, pocas bicicletas, pero lo que esté hecho esté de la mejor manera posible. Tratando de usar los mejores materiales y si al final es menos rentable porque nos va a llevar más tiempo, pues ese es el tiempo que necesitas para hacer el cuadro de esa manera. La bicicleta tiene que tener un carácter determinado para que funcione con esa persona y en ese uso. Primero tiene que estar bien diseñado y luego tiene que estar bien hecho, eso significa que tienes que respetar las propiedades del material en todo lo que puedas, que el cuadro tiene que estar centrado y que todo tiene que estar como debe estar. Luego ya entramos en la estética, pero primero debe cumplir esas cosas y ese es el objetivo.

¿Cuánto tiempo hay detrás de cada bici?

A: Pues depende. Si es una bicicleta de pista, por ejemplo, de tubos redondos normales, que no tienen formas raras que pueden complicar la construcción, 30 horas, o algo así, solo hacer el cuadro. Primero, tienes que hacer el contacto. Si la persona viene aquí y te lo cuenta va a ser más rápido, si está en Escocia, vas a tener emails cruzados o vas a tener que hablar más veces. Y si surgen pequeñas cosas que puedes hacer de una manera u otra y quieres consultar, entre que se ponen en contacto, se llega al punto de qué es lo que se va hacer, se elabora el presupuesto… lleva tiempo. Muchas veces los plazos no dependen de mí, si hay que repetir la pintura, si me doy cuenta que la puntera que se iba a utilizar no es la más adecuada… me gusta trabajar con mucho nivel de detalle y digo sí a casi todo.

¿Qué es lo más difícil del proceso?

A: El diseño, sin duda. La parte técnica no es que esté superada porque siempre se mejora en ese sentido, pero lo más importante y lo más difícil es el diseño: para quién y para qué, luego cómo coges toda esa información, la adaptas y la metes en el diseño.

¿De dónde viene tu inspiración? ¿Cuáles son tus influencias?

E: Como en muchas otras profesiones, simplemente intentas aprender de todo lo que hacen otras personas que están metidas en el tema de la construcción de cuadros y bicicletas custom, tanto en redes sociales, por ejemplo, en Instagram estás viendo lo que están haciendo en Japón, lo que están haciendo en Estados Unidos, lo que se está haciendo en Inglaterra.

A: Al principio yo estaba muy preocupado por “qué dice el gran maestro de esto”, “cómo hacen los grandes maestros esto” hasta que de repente te das cuenta que puedes hacer las cosas de mil maneras y ahí vuelve la ciencia. Y digo: “Joder, que tontería, si tengo una educación brutal para entrar a los problemas desde una perspectiva única, conociendo la materia de verdad”. Entonces, me quedo con unas cuantas referencias, gente que me gusta mucho cómo trabaja y, sin querer ir de sobrado, empiezas a decir “fíate más de tus instintos, trabaja tú en tu línea”. Pero, aún así, yo no dejo de mirar sobre todo a la gente que realmente me gusta y que me cae bien. Por ejemplo, me gusta mucho Matthew Sowter de Saffron Frameworks (UK), el modelo de negocios de Steve Shand de Shandcycles (Scotland), está David Kirk de Kirk Frame Works (USA) y Cherubim (Japan). De España, claramente, Aimar de Amaro Bikes. Hay que pillar inspiración de todos los lados. Ahora voy a trabajar en la Escuela Superior de Diseño y una de las razones por las que he dicho que sí, es por la oportunidad de estar con chavales de 23- 24 años y ver que piensan de todo esto.

J: Yo creo que aquí está todo muy influenciado por el estado de ánimo y por la música con la que podemos estar una temporada a juego, creo que influye mucho en los colores, siempre hay una conexión (risas) ¡es verdad!

¿Próximos proyectos, novedades?

A: Todas las cosas guays que se te puedan ocurrir van a ocurrir este año, es increíble. No significa que vayamos a ganar más pasta o que vayamos a forrarnos y a ser famosos, pero tenemos un proyecto secreto súper interesante; el tema de los cursos (incluyendo el de mecánica con Eduardo), volveremos hacer el Once Avenidas que es una celebración de la bicicleta que hacemos desde nuestra inauguración…Y un mogollón de cosas más. Promete bastante.