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La mente detrás del desnivel

La mente detrás del desnivel

José Vela está viendo cumplir su sueño. Estudió la Licenciatura de Ciencias del Deporte y hoy se dedica al entrenamiento personalizado, en especial deportes cíclicos de resistencia, además de practicar el triatlón con resultados cercanos a un deportista de élite. Ayuda a llegar más lejos a todo deportista que se pone en sus manos.

¿Quién es José?

José: Quién es José, pues no sé… José es un joven de 25 años que está cumpliendo su sueño de trabajar en lo que le gusta y, vamos, yo tengo el lema de que si trabajas en lo que te gusta, pues disfrutas y es lo que actualmente estoy haciendo, disfrutar de mi trabajo, de mi entorno y de todo lo relacionado con él.

¿Cuánto tiempo hace que te dedicas al deporte?

J: Pues desde siempre. Desde que recuerdo las carreritas del colegio que ya desde pequeñitos nos hacían correr por ahí. Luego ya a los 13 años con el ciclismo y después en la facultad ya empecé con el triatlón.

¿Y cómo fue ese paso del ciclismo al triatlón?

J: El paso fue muy sencillo. Llegué a la Facultad de Ciencias del Deporte en la Universidad de Valencia y equipo de ciclismo no había. Entonces dije “pues me apunto a esto del triatlón”. Yo no había nadado nunca… así empecé en el triatlón. De rebote.

¿Y no te arrepientes?

J: En absoluto. Para nada. Todo lo que me ha dado este deporte me encanta. Y lo que espero que me siga dando.

¿Cuál es la mayor recompensa de ser entrenador?

J: La mayor recompensa para mí es la mejora de todos mis clientes. Cada vez que veo que me salta en training pears un nuevo umbral de potencia en el ciclismo o ha mejorado su tiempo, a mí eso me pone los pelos de punta.

¿Necesitas esa dosis de tus deportistas?

J: Sí, de hecho yo se lo digo a ellos: “Tú despídeme”. ¡Porque eso no puede ser! Si tú lo has dado todo y has entrenado bien y no has mejorado, es culpa mía. Es así, es así para mí.

¿Qué es lo más difícil como entrenador?

J: Cuando hay un fracaso, un fracaso es duro. Lo siento como el deportista. A veces me han contratado cuando es un objetivo muy personal, y a mí me afecta y me fastidia.

Dejamos la fase de entrenador ¿Cuáles son tus metas deportivas?
J: En unas semanas, el 15 de agosto nos vamos a Dinamarca, al Ironman de Copenhague y lucharé por la clasificación a Hawaii para Kona. Y veremos qué pasa. Todo lo que estoy sacrificando esperemos que sirva de algo. La vida de monje de estos meses.

Para la publicación de esta entrevista,
José Vela ya cumplió con su reto: 5o en su categoría y la posición 28 en la clasificación general. Swim 00:52:51 – Bike: 04:52:10 – Run: 3:16:46. Tiempo final: 09:09:25

*Aún con este gran resultado no consiguió su objetivo de clasificarse para Hawaii, pero estamos convencidos que pronto lo conseguirá, es un valiente.

¿Es una forma de demostrarle a tus deportistas que también te lo estás currando?
J: Fíjate, yo creo que es algo positivo porque me ven en las pruebas: cómo rindo o no rindo o me sacrifico y tal… pero no creo que sea algo necesario. No debe ser algo necesario que tu entrenador vaya más que

tú o que rinda o que sea deportista. Eso lo vemos en la elite con Mireia Belmonte y Fred Vergnoux, Fred está gordo y Mireia va como la luz.

¿De qué conoces a David y a Miguelón?

J: Pues a Miguelón lo conocí cuando empecé con todo lo de Resistentia (su empresa y equipo de entrenamiento), por dos chicos que yo entrenaba. Vino y me dijo que quería preparar el Ironman de Zurich. A partir de ahí empezó el lío del Ultraman de Florida y el de Hawaii. Todo el rollo para mí
fue un show, porque claro, de pasar de un chico que ya no era nada a generarle una buena base para un Ironman… De repente, durante la preparación de su reto, que te diga: “¡Ahora, el Ultraman de Florida!”. Dije: “Madre Mía”.

¿Todo un reto para ti?

J: Sí sí sí, totalmente. Miguelón fue mi reto. Y luego David, me llegó un año y pico después, tras
el verano, para preparar su primer Half Ironman y le gustó como trabajábamos. A partir de ahí ya no hemos parado y mejorando… ¡y lo que le queda por mejorar ahora!

¿Recuerdas cuando te invitaron a colaborar con KOA Distance? ¿Te pareció una locura?
J: Cuando llegó a mis oídos me encantó. Siempre lo he dicho, lo que más me gusta de KOA Distance es que te puedes pegar fuego. Que es una prueba de larga distancia y que son tres días, pero que no es una intensidad de Ultraman, solo es un puntito más, más intensidad, más agonía, más… y me encanta.

¿No te parece una locura?

J: No, ¡qué va! Para nada. De hecho me parece una prueba muy asequible. Entrenando bien. Me encanta la distancia. Por eso enseguida les ofrecí la ayuda y ahí ya ¡a generar!

¿Cómo fue la planificación de las rutas?

J: Las rutas ya las tenía claras porque eran las que hacía con… o las que he hecho yo toda la vida con
la bici. También lo que hemos hecho con Miguelón para preparar Hawaii. Prácticamente es el día uno de KOA. Fuimos a La Frontera, recuerdo que fuimos él y yo (risas) subimos a L’Oronet y luego subimos La Frontera. El día 2… también esa ruta la conocía y con Miguelón también la hicimos entrenando Hawaii. Me acuerdo de ese día que él (Miguelón) descubrió que necesitaba Coca Cola y cacahuetes para sobrevivir. Paramos en el LIDL y comenzó su dieta (imita voz de Miguelón pidiendo Coca cola).

¿Cómo clasificarías cada día de Koa Distance?

J: Justo lo hablaba con Pedro (fotógrafo). El día uno, 5000 m nadando, si lo entrenas no vas a tener ningún problema. Solo tienes la sorpresa de La Frontera que tiene un desnivel considerable y si no has entrenado esos desniveles los lumbares te pueden destrozar o tienes que saber por dónde va por el desarrollo de la bici, etc. Pero a mí, el día más especial, me parece el segundo día, porque tocamos de las zonas más bonitas de la Comunidad Valenciana en bicicleta.

Explícame más del segundo día.

J: El segundo día tocamos desde la Sierra Calderona y pasamos a la Sierra Espadán, que es de lo más precioso que hay en bicicleta y encima pasamos zonas duras y bonitas a la vez. Que es que dices: “Me cabe el coche y poco más” o “Como baje un coche, yo no subo”. Es especial. Prácticamente todos los ciclistas de aquí lo conocemos y es muy bonito enseñarlo a los de fuera, porque les encanta.

¿Qué se tomó en cuenta para elegir los puertos? ¿Eran clave los desniveles y paisajes?
J: Sí sí, completamente. Sabíamos, por ejemplo que por Almedíjar teníamos que pasar, que tiene el inconveniente de la bajada, que es un poco peligrosa porque el asfalto está mal y solo cabe un coche, pero es que subirlo con los alcornoques al lado, la sombrita de la pared… es muy bonito.

¿Y el día 3, el maratón?

J: Nada. Yo es que con Miguelón, siempre he experimentado que en Ultraman cuando ha pasado el primer y segundo día, se hace sí o sí. Es que lo haces, lo haces, y no va a haber ningún problema. Y yo creo que, por ejemplo, lo que vimos aquí, el último día, es que es como un sentimiento, la maratón es como liberación, porque sabes que la haces, terminas, se acabó y los tiempos aquí fueron buenísimos. ¡Fueron buenísimos!

¿Cómo describirías tu rol en KOA Distance?

J: Ahora por ejemplo me ha llamado gente para prepararlo el año que viene. Lo bueno es que me lo han dicho con tiempo y eso es que van con ganas y tal. Y para KOA me veo más como tech advisor de “Oye José, para el recorrido o desarrollos… o este punto o el otro punto… o cómo entrenar esto o lo otro”, me veo más como consejero de KOA.

Como profesional del deporte, ¿qué recomiendas a los valientes que quieran participar en KOA Distance?
J: Pues sobre todo que miren bien todo el tema de desnivel y trayectos, porque mucha gente se sorprendió el segundo día. O entrenas o no entras en tiempo, y eso lo vimos, que fue el único día donde gente no entró en tiempo. Que no es cualquier cosa. Es algo que pretendíamos, que aquí no viniera cualquiera sin prepararlo. Que es algo que está pasando ya en muchas carreras, que eso lo odio: “A terminar, a terminar como sea”. No, no. Aquí no se termina como sea. Es algo a lo que queríamos dar valor y el día dos da ese valor a KOA. O lo preparas o no lo sacas.

¿Cuál fue el feedback por parte de los deportistas?

J: Buuuu (carcajada). Pues me decían de todo, el primer día por La Frontera: “Oye ¿es necesario?” y el segundo, pues eso, que era muy duro, que tela la vueltecita esta: “Qué bonito, sí sí, bonito pero ¡joder las piernas!”.

¿Hubo alguna propuesta para cambiar la ruta?

J: Lo único fue la bajada de Almedíjar. Es complicada. Es lo único negativo pero necesario, no se puede cambiar.

¿Crees que los participantes de KOA son locos o realmente valientes?
J: Son Valientes, locos en absoluto. Yo entrenando Ironman he hecho peores locuras que eso. Nada de locos, no es ninguna locura. Es lo que he dicho, es una prueba que entrenándola la puedes exprimir.

“Si alguna vez soy un valiente me gustaría prepararlo al 100%”

¿Alguna vez serás un valiente?

J: No lo sé (risas). Pero si alguna vez soy un valiente me gustaría prepararlo al 100%. No lo sé. Cuando sea más mayor, que aun soy joven para esto. Pero yo creo que sí.

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Descubre L’Oronet

Puerto de L'oronet

La Firma Valenciana: L’Oronet. La Ruta de KOA Distance

Era la recta final, solo hacía falta un último esfuerzo para coronar la cima del día más duro de la prueba, el segundo. Su espectacular paisaje, lleno de vegetación, y la promesa de ser un valiente alentaban el camino de uno de los puertos obligatorios para todo ciclista que llega a Valencia.

Puerto de L’Oronet Sur. Rafa García en el día 1.

En el corazón de la Sierra Calderona, se alza L’Oronet. 

Para los participantes de KOA Distance el paso por este puerto tienes dos etapas. El primer día se sube por la vertiente sur de la montaña. Durante el recorrido se atraviesa la localidad de Serra, siendo este uno de los puntos fuertes de la subida, alcanzando el 11%, pero se suaviza tras salir del municipio. A partir de ahí, solo quedan 3km de los cuales 1,5 km son alrededor del 5% y los últimos 1,5 km casi al 7% hasta llegar a la cima. A continuación, durante este primer día, se desciende por la cara norte del puerto para enlazar con el temido Puerto de La Frontera.

Durante el segundo día, el más retador de la prueba, después de superar los puertos de Alcublas, Montmayor, Almedíjar y Eslida, se afronta de nuevo el Puerto de L’Oronet, esta vez por el lado norte, desde Torres-Torres. Subida más larga pero más cómoda, de menos de 6 km y un desnivel medio de 5%, con un máximo de 9%, donde el mayor enemigo puede ser el calor, por la falta de sombra en los últimos kilómetros dado que esta parte del recorrido coincide con las horas centrales del día. Finalmente, una explanada al lado del emblemático Bar del mismo nombre que el puerto, da la bienvenida a cada uno de los valientes que logran cruzar la meta del segundo día. Durante las 3 ediciones que ya hemos celebrado, el 25% de los valientes han llegado fuera de tiempo o no han acabado esta etapa. Sin duda, la piedra de toque de nuestra prueba, el día 2.

l'oronet
Puerto de L’Oronet Norte, Chamba llegando a meta en el día 2.

Por ambos lados L’Oronet es un puerto tendido, de leves pendientes, una altitud de 493m con buenas vistas y vegetación, lo que probablemente lo convierte en el puerto más transitado de la Comunidad Valenciana. Si se desea ubicarlo solo hay que saber que se encuentra al lado del Garbí, la montaña más alta de la zona, visible desde el Mediterráneo.

Una propuesta ideal para ciclistas de todos los niveles.

Desde los más amateurs, hasta el propio Alberto Contador han cruzado sus bicicletas por esta montaña. De hecho, en el 2.017 fue incluida en la 6ta Etapa de La Vuelta de España, lo que pone de manifiesto su importancia dentro de la cultura ciclista nacional. 

Cabe destacar que es ideal tanto para pedalear como correr y no solo ciclistas de asfalto disfrutan de sus paisajes, quienes practican ciclismo o carreras de montaña también encuentran en L’Oronet un aliado que no les dejará indiferentes.

Puerto de L'oronet
Bajada de L’Oronet Norte, Miguel García en el día.

Así que nada puede generar dudas. Si vienes a Valencia, tienes una cita obligatoria por su puerto insignia, L’Oronet. El único puerto que se sube dos veces en KOA distance, una vez por cada lado y en días distintos.