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EL DORSAL

koa distance dorsal unico

Único y atemporal

Crear una familia de deportistas, ese fue uno de los grandes objetivos de KOA Distance desde el primer momento. Una familia en la que cada miembro se sienta único y atendido, en la que cada detalle sea un símbolo de su valentía y un recordatorio de que su paso por la prueba deja huella.

Es por ello que cada dorsal en KOA Distance es único, intransferible y atemporal.

Bajo la premisa de David y Miguel Ángel: “Cuidamos a los deportistas como nos gustaría que nos cuiden”, decidimos que los dorsales se enumerarían a partir del 01 e irían de forma ascendente, respetando el orden de inscripción en la prueba y que una vez asignado un número a un participante este le pertenecería de manera vitalicia.

Si un participante decide repetir la prueba, siempre tendrá el mismo número de dorsal, pero si solo participa una única vez, su número nunca más será usado y quedará como un recordatorio de su paso por el primer medio Ultraman del mundo.

En cada dorsal hay un número, pero para nosotros, el equipo detrás de KOA Distance, son en realidad rostros, personas con historias de superación que hacen parte de nuestra familia. Por eso, cada dorsal que se imprime está lleno de orgullo y admiración.

KOA Distance no es una prueba para todos, hay filtros, sin embargo, quienes se atreven a unirse tienen garantizado un reto exigente pero bonito, que dejará grabado su nombre y su historia en la prueba con el número de un dorsal.

Una ohana que solo seguirá creciendo.

El dorsal de KOA Distance es único y atemporal.
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ARTE Y TÉCNICA, ARREGUI VELÁZQUEZ

Las bicis aparcadas frente al local nos daban la bienvenida a Arregui Velázquez, un espacio madrileño dedicado al diseño y la construcción de bicicletas a medida. Dentro, un taller con abundante luz natural acompañaba la cercanía y espontaneidad de las personas que nos recibieron. De forma muy casual, nos servimos un café, tomamos sillas y butacas y nos sentamos en un círculo no planeado para conocer más sobre la vida y el trabajo de Andrés (diseñador/constructor), de Eduardo (diseñador/mecánica) y de Jaime (comunicación y RRSS).

¿Quién es Andrés?

A: ¡Yo! (risas) Andrés es de formación químico, Doctor en química y ahora se dedica a diseñar y construir bicicletas. Y músico de toda la vida, de saxo. Empecé con 19 años y se supone que iba a ser músico, pero como la música que me molaba no le interesaba a nadie, pues la dejé y empecé a meterme más de lleno en la ciencia. Pero, a la vez que estaba terminando la tesis, escribiéndola para defenderla, pillamos, en la Calle Noviciado, un taller de 30m, Dudu (Eduardo Gasca) y yo. Al principio solo para arreglar nuestras bicis o para arreglar las de los demás pero, poco a poco, se fue convirtiendo en un “yo lo hago y tú me lo pagas”, hasta que ya me dediqué solamente a la parte de diseño y construcción de bicicletas.

Sabiendo quién es Andrés, ¿qué es Arregui Velázquez?

A: Arregui Velázquez es mi manera de hacer entender, construir y diseñar las bicicletas. Nunca he sido muy fan del ciclismo de élite o competición ni de las grandes pruebas, pero la bici ha estado en mi vida toda la vida. A mí siempre me ha molado la bici como medio de transporte, pero cuando te pones a diseñar y a hacer, entiendes que la bici se puede interpretar de mil maneras distintas. La gente, cuando dices “bicicleta”, ve a un tío en licras, cuando el 98% del uso que se le da en el mundo entero es distinto a ese. Hay mil cosas, desde un tipo llevando una tonelada de paja en la bicicleta, a llevar a los niños al cole, a dar un paseo por la ciudad, a través de un velódromo… Y Arregui Velázquez es un poco la manera de entender las bicicletas y sin Jaime ni Dudu no sería lo mismo. Sin ayuda no puedes conseguir hacer las cosas con la misma calidad.

¿Os consideráis artesanos, un taller o qué palabra elegirías? ¿Cómo defines lo que haces?

E: Bueno, artesanos puede ser en ese sentido en el que trabajamos la materia prima, que son los tubos, y creamos un producto final. A nivel mecánico, pues no tienes tanto esa labor artesana, sino que es un poco más conocimiento a la hora de elegir los componentes e integrar, adecuándose a las necesidades del cliente y a buscar un tipo de montaje que sea acorde con la estética y, lógicamente, con el uso que se le va a dar a esa bicicleta.

J: Es solución de problemas. Yo creo que aquí, por ejemplo, en mi caso, artesanía hay cero. Soy un manazas. Yo creo que la cosa aquí es que somos unos solucionadores de problemas, alguien viene y tiene una duda que no le consiguen resolver dentro de la industria tradicional de la bicicleta y aquí consiguen sacar un producto.

A: Taller somos, artesanos somos, diseñadores también. Educadores también. Creo que va más allá de la solución de problemas, cuando viene alguien aquí está buscando ir un poco más allá en lo funcional y en lo estético, llevándolo a lo máximo que se pueda. Aquí hacemos mil cosas, ojalá fuera solo estar en el taller y hacer (bicis). Si quieres sobrevivir, la única manera para hacer lo que queremos hacer y hacerlo bien es cultivando distintas áreas, tienes que trabajar la comunicación, tienes que mejorar el equipo, tienes que cuidar la técnica, tienes que estar al día de todas las cosas nuevas que puedes incorporar. Que no es solo artesano. Eres empresario, diseñador, artista, psicólogo (risas), el que barre el suelo, el que contesta emails, el que hace absolutamente todo. Entonces, es un modelo de negocio muy pequeño en el que tienes que hacer un montón de cosas.

¿Hace cuánto nació la idea de hacer bicis personalizadas?

A: De llevar años montando en bici por Madrid, pues de repente, me tracé un poco el objetivo de conocer la mecánica de la bicicleta y dije “Ostras, lo interesante aquí es cambiar la geometría del cuadro”, ver qué pasa y tener control absoluto sobre el proceso. Eso empezaría en el 2007-2008.

¿Qué destalles son los que distinguen a una bici Arregui Velázquez?

E: Primero se hace un estudio previo de la persona que la va a llevar (la bici) y el tipo de uso. Ya a partir de ahí haces una geometría que está pensada para la bicicleta que estás construyendo, que eso es algo que las grandes marcas no ofrecen. Aquí puedes buscar, por ejemplo, una bici que esté entre dos disciplinas o algo que sea más versátil o si quieres un nivel mayor de personalización… y el sello o lo que distingue una bicicleta Arregui Velázquez es tener la capacidad de poder elegir todo. Partiendo de la geometría, el tipo de acabados, por donde quieres que vayan los cables, qué tipo de ruedas quieres montar, qué tipo de apoyos quieres tener… Es ese nivel de detalle, de poder llenar un abanico muy amplio de posibilidades de uso de la bici y de poder definirlas tú.

A: Y para todo esto que está diciendo Edu, yo creo que el mejor material es el acero, puedes hacer muchas cosas que con otros materiales no se puede. Yo creo que la idea es hacer pocos cuadros, pocas bicicletas, pero lo que esté hecho esté de la mejor manera posible. Tratando de usar los mejores materiales y si al final es menos rentable porque nos va a llevar más tiempo, pues ese es el tiempo que necesitas para hacer el cuadro de esa manera. La bicicleta tiene que tener un carácter determinado para que funcione con esa persona y en ese uso. Primero tiene que estar bien diseñado y luego tiene que estar bien hecho, eso significa que tienes que respetar las propiedades del material en todo lo que puedas, que el cuadro tiene que estar centrado y que todo tiene que estar como debe estar. Luego ya entramos en la estética, pero primero debe cumplir esas cosas y ese es el objetivo.

¿Cuánto tiempo hay detrás de cada bici?

A: Pues depende. Si es una bicicleta de pista, por ejemplo, de tubos redondos normales, que no tienen formas raras que pueden complicar la construcción, 30 horas, o algo así, solo hacer el cuadro. Primero, tienes que hacer el contacto. Si la persona viene aquí y te lo cuenta va a ser más rápido, si está en Escocia, vas a tener emails cruzados o vas a tener que hablar más veces. Y si surgen pequeñas cosas que puedes hacer de una manera u otra y quieres consultar, entre que se ponen en contacto, se llega al punto de qué es lo que se va hacer, se elabora el presupuesto… lleva tiempo. Muchas veces los plazos no dependen de mí, si hay que repetir la pintura, si me doy cuenta que la puntera que se iba a utilizar no es la más adecuada… me gusta trabajar con mucho nivel de detalle y digo sí a casi todo.

¿Qué es lo más difícil del proceso?

A: El diseño, sin duda. La parte técnica no es que esté superada porque siempre se mejora en ese sentido, pero lo más importante y lo más difícil es el diseño: para quién y para qué, luego cómo coges toda esa información, la adaptas y la metes en el diseño.

¿De dónde viene tu inspiración? ¿Cuáles son tus influencias?

E: Como en muchas otras profesiones, simplemente intentas aprender de todo lo que hacen otras personas que están metidas en el tema de la construcción de cuadros y bicicletas custom, tanto en redes sociales, por ejemplo, en Instagram estás viendo lo que están haciendo en Japón, lo que están haciendo en Estados Unidos, lo que se está haciendo en Inglaterra.

A: Al principio yo estaba muy preocupado por “qué dice el gran maestro de esto”, “cómo hacen los grandes maestros esto” hasta que de repente te das cuenta que puedes hacer las cosas de mil maneras y ahí vuelve la ciencia. Y digo: “Joder, que tontería, si tengo una educación brutal para entrar a los problemas desde una perspectiva única, conociendo la materia de verdad”. Entonces, me quedo con unas cuantas referencias, gente que me gusta mucho cómo trabaja y, sin querer ir de sobrado, empiezas a decir “fíate más de tus instintos, trabaja tú en tu línea”. Pero, aún así, yo no dejo de mirar sobre todo a la gente que realmente me gusta y que me cae bien. Por ejemplo, me gusta mucho Matthew Sowter de Saffron Frameworks (UK), el modelo de negocios de Steve Shand de Shandcycles (Scotland), está David Kirk de Kirk Frame Works (USA) y Cherubim (Japan). De España, claramente, Aimar de Amaro Bikes. Hay que pillar inspiración de todos los lados. Ahora voy a trabajar en la Escuela Superior de Diseño y una de las razones por las que he dicho que sí, es por la oportunidad de estar con chavales de 23- 24 años y ver que piensan de todo esto.

J: Yo creo que aquí está todo muy influenciado por el estado de ánimo y por la música con la que podemos estar una temporada a juego, creo que influye mucho en los colores, siempre hay una conexión (risas) ¡es verdad!

¿Próximos proyectos, novedades?

A: Todas las cosas guays que se te puedan ocurrir van a ocurrir este año, es increíble. No significa que vayamos a ganar más pasta o que vayamos a forrarnos y a ser famosos, pero tenemos un proyecto secreto súper interesante; el tema de los cursos (incluyendo el de mecánica con Eduardo), volveremos hacer el Once Avenidas que es una celebración de la bicicleta que hacemos desde nuestra inauguración…Y un mogollón de cosas más. Promete bastante.

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KOA es un abrazo

abrazo KOA

Si tuviésemos que escoger un gesto para definir KOA sería este, el abrazo.
Ese abrazo que ahora tenemos prohibido y que tenemos guardado en nuestro interior gritando que acabe esta situación.

KOA Distance es una prueba única, humana y familiar, llena de gestos, respeto, abrazos y solidaridad. Una prueba tan humana que antes de tomar la decisión ha contactado a todos los inscritos para contar con su opinión en estos momentos tan complicados que nos está tocando vivir. Una prueba que justamente pretende eso, ser una familia, una familia a la que ahora nos toca cuidar y poner a salvo.

Por ello, la organización ha decidido aplazar la prueba, la prioridad es la seguridad y salud de participantes, equipos de apoyo, voluntarios y organización. Las nuevas fechas son 9-10-11 de octubre 2020.

Para todos los que estamos involucrados en KOA ha sido una decisión difícil, hay mucho trabajo detrás de todo esto y estábamos listos al 100% para la realización de la prueba. Nos toca rehacer muchas cosas, del mismo modo que a todos nos toca replantear nuestras pruebas y nuestros planes de entrenamiento, pero continuar con la fecha inicial es insostenible debido a la situación que estamos viviendo.

Os esperamos en octubre para darnos todos los abrazos que estamos guardando estos días y celebrar que juntos hemos vencido este virus.
Ahora más que nunca, #sévaliente.

Descubre AHORA. El vídeo que hicimos para afrontar juntos esta situación.

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Descubre L’Oronet

Puerto de L'oronet

La Firma Valenciana: L’Oronet. La Ruta de KOA Distance

Era la recta final, solo hacía falta un último esfuerzo para coronar la cima del día más duro de la prueba, el segundo. Su espectacular paisaje, lleno de vegetación, y la promesa de ser un valiente alentaban el camino de uno de los puertos obligatorios para todo ciclista que llega a Valencia.

Puerto de L’Oronet Sur. Rafa García en el día 1.

En el corazón de la Sierra Calderona, se alza L’Oronet. 

Para los participantes de KOA Distance el paso por este puerto tienes dos etapas. El primer día se sube por la vertiente sur de la montaña. Durante el recorrido se atraviesa la localidad de Serra, siendo este uno de los puntos fuertes de la subida, alcanzando el 11%, pero se suaviza tras salir del municipio. A partir de ahí, solo quedan 3km de los cuales 1,5 km son alrededor del 5% y los últimos 1,5 km casi al 7% hasta llegar a la cima. A continuación, durante este primer día, se desciende por la cara norte del puerto para enlazar con el temido Puerto de La Frontera.

Durante el segundo día, el más retador de la prueba, después de superar los puertos de Alcublas, Montmayor, Almedíjar y Eslida, se afronta de nuevo el Puerto de L’Oronet, esta vez por el lado norte, desde Torres-Torres. Subida más larga pero más cómoda, de menos de 6 km y un desnivel medio de 5%, con un máximo de 9%, donde el mayor enemigo puede ser el calor, por la falta de sombra en los últimos kilómetros dado que esta parte del recorrido coincide con las horas centrales del día. Finalmente, una explanada al lado del emblemático Bar del mismo nombre que el puerto, da la bienvenida a cada uno de los valientes que logran cruzar la meta del segundo día. Durante las 3 ediciones que ya hemos celebrado, el 25% de los valientes han llegado fuera de tiempo o no han acabado esta etapa. Sin duda, la piedra de toque de nuestra prueba, el día 2.

l'oronet
Puerto de L’Oronet Norte, Chamba llegando a meta en el día 2.

Por ambos lados L’Oronet es un puerto tendido, de leves pendientes, una altitud de 493m con buenas vistas y vegetación, lo que probablemente lo convierte en el puerto más transitado de la Comunidad Valenciana. Si se desea ubicarlo solo hay que saber que se encuentra al lado del Garbí, la montaña más alta de la zona, visible desde el Mediterráneo.

Una propuesta ideal para ciclistas de todos los niveles.

Desde los más amateurs, hasta el propio Alberto Contador han cruzado sus bicicletas por esta montaña. De hecho, en el 2.017 fue incluida en la 6ta Etapa de La Vuelta de España, lo que pone de manifiesto su importancia dentro de la cultura ciclista nacional. 

Cabe destacar que es ideal tanto para pedalear como correr y no solo ciclistas de asfalto disfrutan de sus paisajes, quienes practican ciclismo o carreras de montaña también encuentran en L’Oronet un aliado que no les dejará indiferentes.

Puerto de L'oronet
Bajada de L’Oronet Norte, Miguel García en el día.

Así que nada puede generar dudas. Si vienes a Valencia, tienes una cita obligatoria por su puerto insignia, L’Oronet. El único puerto que se sube dos veces en KOA distance, una vez por cada lado y en días distintos.

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Así nació KOA Distance

Así nació KOA Distance

Así nació KOA Distance. La distancia de los valientes.

Lo que sucedió antes de la idea

Si nos preguntas, tanto a Miguel Ángel como a mí, (habla David Baldoví) te diremos que la idea nació un sábado de abril de 2016, probablemente el 16 o 23 de abril, pedaleando por la Sierra Calderona. Pero si realmente reflexiono y me tomo tiempo para contestar esta pregunta, echaría la vista más atrás.

Así nació KOA Distance

Echaría la vista atrás y viajaría hasta Hawaii, justo en noviembre 2015. Allí y en esa fecha Miguel Ángel se enfrentaba al Ultraman World Championship, después de clasificarse para ello en Florida en febrero de ese mismo año. Yo tuve la suerte de acompañarlo a Hawaii, junto a Cristian Contador y Carlos Ferrando, fisioterapeuta y nutricionista, amigos en común y colaboradores de KOA Distance.

Allí, en Hawaii, sin darnos cuenta, estábamos viviendo una experiencia extradeportiva que en verdad no fuimos a buscar. Nos enamoró la isla, nos enamoró la distancia, pero sobre todo nos enamoró el espíritu y la camaradería que se vivía en aquella prueba.

Los participantes se animaban unos a otros, se deseaban suerte antes de empezar, se daban consejos y trucos, se abrazaban al llegar a meta. No importaba el idioma, la nacionalidad, la raza o la condición física, allí cada uno de los participantes iba a cumplir su objetivo, el de superarse a sí mismo.

Nos fascinó también el espíritu de equipo. Todos y cada uno de los miembros de cada uno de los equipos de apoyo estaban allí para ayudar, tanto a su deportista como al resto de participantes. Recibíamos consejos, ayuda y cualquier cosa que necesitáramos. De nuevo no importaba la raza o la religión, solo importaba que todos cumplieran su sueño.

Y por último nos enamoró el carisma y la sencillez de la organización. Capitaneados por la entrañable Jane Bockus, cercana y sencilla. Para ellos el objetivo estaba claro, la seguridad de los deportistas era lo principal.

Koa distance miguel angel tortajada
Miguel Ángel Tortajada, en el primer año de KOA Distance, 2017.

Al volver de este viaje interiorizamos muchas cosas. Creíamos que lo principal había sido descubrir por qué hacemos las cosas que hacemos y qué buscamos en el deporte de larga y ultra distancia, pero, sin darnos cuenta, también habíamos absorbido un estilo de prueba muy singular.

Entonces sí, cuando fuimos conscientes de todo ello, Miguel Ángel tuvo la estúpida idea de montar el primer medio Ultraman del Mundo. Entonces sí, en una salida en bici, de las que podemos hacer cualquier sábado y acabando en Che Bici, la tienda de nuestro amigo Gus, mecánico de KOA Distance, tomando un bocata y una cerveza, surgió la idea.

Allí estábamos varios compañeros, la mayoría nos dijeron que ni lo intentáramos, que era una locura, que quienes éramos para montar algo sin experiencia, que era una idea sin sentido… yo me quedé callado, escuchando a todos y pensando.

Esa misma tarde llamé a Miguel Ángel, le dije que yo si veía la idea y que podíamos probar a darle forma. Solo le puse una condición, si lo hacíamos lo haríamos bien, sin prisas, sin modas, pero siempre bajo la premisa de disfrutar del camino.

Koa distance david baldovi
David Baldoví, en el primer año de KOA Distance, 2017.

Acabo de leer el primer correo que nos cruzamos sobre este tema y la verdad me he emocionado, lo mejor de todo es que lo hemos hecho todo como lo planteamos. Ha sido sencillo, pues el entendimiento fue mutuo y lo sigue siendo.

Así que nos pusimos manos a la obra, nos veíamos los domingos por la tarde, en el bar al que teníamos costumbre de ir, de hecho, seguimos haciéndolo igual. Nos tomábamos un par de cervezas e íbamos avanzando y comentando. A los pocos días estábamos de acuerdo en crear una prueba humana, familiar, única y original.

Pensaba que ese viaje a Hawaii, sin quererlo, fue el origen de KOA Distance. Pero no, me he puesto a recordar y creo que hay un momento anterior donde surgió la semilla, esta vez sí y rotundamente sí, sin saber lo que vendría.

David y Miguel Ángel, en el evento de clausura de la primera edición, abril 2017.

Miguel Ángel acababa de llegar de Ultraman Florida, febrero 2015, yo lo conocía solo medio año. Y celebró con una fiesta su cumple y su hazaña de acabar el Ultraman. Esa noche, después de varias copas y muchas risas me dijo una frase: “Algún día tu y yo tenemos que montar algo”.

Un artículo de David Baldoví.