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ARTE Y TÉCNICA, ARREGUI VELÁQUEZ

Las bicis aparcadas frente al local nos daban la bienvenida a Arregui Velázquez, un espacio madrileño dedicado al diseño y la construcción de bicicletas a medida. Dentro, un taller con abundante luz natural acompañaba la cercanía y espontaneidad de las personas que nos recibieron. De forma muy casual, nos servimos un café, tomamos sillas y butacas y nos sentamos en un círculo no planeado para conocer más sobre la vida y el trabajo de Andrés (diseñador/constructor), de Eduardo (diseñador/mecánica) y de Jaime (comunicación y RRSS).

¿Quién es Andrés?

A: ¡Yo! (risas) Andrés es de formación químico, Doctor en química y ahora se dedica a diseñar y construir bicicletas. Y músico de toda la vida, de saxo. Empecé con 19 años y se supone que iba a ser músico, pero como la música que me molaba no le interesaba a nadie, pues la dejé y empecé a meterme más de lleno en la ciencia. Pero, a la vez que estaba terminando la tesis, escribiéndola para defenderla, pillamos, en la Calle Noviciado, un taller de 30m, Dudu (Eduardo Gasca) y yo. Al principio solo para arreglar nuestras bicis o para arreglar las de los demás pero, poco a poco, se fue convirtiendo en un “yo lo hago y tú me lo pagas”, hasta que ya me dediqué solamente a la parte de diseño y construcción de bicicletas.

Sabiendo quién es Andrés, ¿qué es Arregui Velázquez?

A: Arregui Velázquez es mi manera de hacer entender, construir y diseñar las bicicletas. Nunca he sido muy fan del ciclismo de élite o competición ni de las grandes pruebas, pero la bici ha estado en mi vida toda la vida. A mí siempre me ha molado la bici como medio de transporte, pero cuando te pones a diseñar y a hacer, entiendes que la bici se puede interpretar de mil maneras distintas. La gente, cuando dices “bicicleta”, ve a un tío en licras, cuando el 98% del uso que se le da en el mundo entero es distinto a ese. Hay mil cosas, desde un tipo llevando una tonelada de paja en la bicicleta, a llevar a los niños al cole, a dar un paseo por la ciudad, a través de un velódromo… Y Arregui Velázquez es un poco la manera de entender las bicicletas y sin Jaime ni Dudu no sería lo mismo. Sin ayuda no puedes conseguir hacer las cosas con la misma calidad.

¿Os consideráis artesanos, un taller o qué palabra elegirías? ¿Cómo defines lo que haces?

E: Bueno, artesanos puede ser en ese sentido en el que trabajamos la materia prima, que son los tubos, y creamos un producto final. A nivel mecánico, pues no tienes tanto esa labor artesana, sino que es un poco más conocimiento a la hora de elegir los componentes e integrar, adecuándose a las necesidades del cliente y a buscar un tipo de montaje que sea acorde con la estética y, lógicamente, con el uso que se le va a dar a esa bicicleta.

J: Es solución de problemas. Yo creo que aquí, por ejemplo, en mi caso, artesanía hay cero. Soy un manazas. Yo creo que la cosa aquí es que somos unos solucionadores de problemas, alguien viene y tiene una duda que no le consiguen resolver dentro de la industria tradicional de la bicicleta y aquí consiguen sacar un producto.

A: Taller somos, artesanos somos, diseñadores también. Educadores también. Creo que va más allá de la solución de problemas, cuando viene alguien aquí está buscando ir un poco más allá en lo funcional y en lo estético, llevándolo a lo máximo que se pueda. Aquí hacemos mil cosas, ojalá fuera solo estar en el taller y hacer (bicis). Si quieres sobrevivir, la única manera para hacer lo que queremos hacer y hacerlo bien es cultivando distintas áreas, tienes que trabajar la comunicación, tienes que mejorar el equipo, tienes que cuidar la técnica, tienes que estar al día de todas las cosas nuevas que puedes incorporar. Que no es solo artesano. Eres empresario, diseñador, artista, psicólogo (risas), el que barre el suelo, el que contesta emails, el que hace absolutamente todo. Entonces, es un modelo de negocio muy pequeño en el que tienes que hacer un montón de cosas.

¿Hace cuánto nació la idea de hacer bicis personalizadas?

A: De llevar años montando en bici por Madrid, pues de repente, me tracé un poco el objetivo de conocer la mecánica de la bicicleta y dije “Ostras, lo interesante aquí es cambiar la geometría del cuadro”, ver qué pasa y tener control absoluto sobre el proceso. Eso empezaría en el 2007-2008.

¿Qué destalles son los que distinguen a una bici Arregui Velázquez?

E: Primero se hace un estudio previo de la persona que la va a llevar (la bici) y el tipo de uso. Ya a partir de ahí haces una geometría que está pensada para la bicicleta que estás construyendo, que eso es algo que las grandes marcas no ofrecen. Aquí puedes buscar, por ejemplo, una bici que esté entre dos disciplinas o algo que sea más versátil o si quieres un nivel mayor de personalización… y el sello o lo que distingue una bicicleta Arregui Velázquez es tener la capacidad de poder elegir todo. Partiendo de la geometría, el tipo de acabados, por donde quieres que vayan los cables, qué tipo de ruedas quieres montar, qué tipo de apoyos quieres tener… Es ese nivel de detalle, de poder llenar un abanico muy amplio de posibilidades de uso de la bici y de poder definirlas tú.

A: Y para todo esto que está diciendo Edu, yo creo que el mejor material es el acero, puedes hacer muchas cosas que con otros materiales no se puede. Yo creo que la idea es hacer pocos cuadros, pocas bicicletas, pero lo que esté hecho esté de la mejor manera posible. Tratando de usar los mejores materiales y si al final es menos rentable porque nos va a llevar más tiempo, pues ese es el tiempo que necesitas para hacer el cuadro de esa manera. La bicicleta tiene que tener un carácter determinado para que funcione con esa persona y en ese uso. Primero tiene que estar bien diseñado y luego tiene que estar bien hecho, eso significa que tienes que respetar las propiedades del material en todo lo que puedas, que el cuadro tiene que estar centrado y que todo tiene que estar como debe estar. Luego ya entramos en la estética, pero primero debe cumplir esas cosas y ese es el objetivo.

¿Cuánto tiempo hay detrás de cada bici?

A: Pues depende. Si es una bicicleta de pista, por ejemplo, de tubos redondos normales, que no tienen formas raras que pueden complicar la construcción, 30 horas, o algo así, solo hacer el cuadro. Primero, tienes que hacer el contacto. Si la persona viene aquí y te lo cuenta va a ser más rápido, si está en Escocia, vas a tener emails cruzados o vas a tener que hablar más veces. Y si surgen pequeñas cosas que puedes hacer de una manera u otra y quieres consultar, entre que se ponen en contacto, se llega al punto de qué es lo que se va hacer, se elabora el presupuesto… lleva tiempo. Muchas veces los plazos no dependen de mí, si hay que repetir la pintura, si me doy cuenta que la puntera que se iba a utilizar no es la más adecuada… me gusta trabajar con mucho nivel de detalle y digo sí a casi todo.

¿Qué es lo más difícil del proceso?

A: El diseño, sin duda. La parte técnica no es que esté superada porque siempre se mejora en ese sentido, pero lo más importante y lo más difícil es el diseño: para quién y para qué, luego cómo coges toda esa información, la adaptas y la metes en el diseño.

¿De dónde viene tu inspiración? ¿Cuáles son tus influencias?

E: Como en muchas otras profesiones, simplemente intentas aprender de todo lo que hacen otras personas que están metidas en el tema de la construcción de cuadros y bicicletas custom, tanto en redes sociales, por ejemplo, en Instagram estás viendo lo que están haciendo en Japón, lo que están haciendo en Estados Unidos, lo que se está haciendo en Inglaterra.

A: Al principio yo estaba muy preocupado por “qué dice el gran maestro de esto”, “cómo hacen los grandes maestros esto” hasta que de repente te das cuenta que puedes hacer las cosas de mil maneras y ahí vuelve la ciencia. Y digo: “Joder, que tontería, si tengo una educación brutal para entrar a los problemas desde una perspectiva única, conociendo la materia de verdad”. Entonces, me quedo con unas cuantas referencias, gente que me gusta mucho cómo trabaja y, sin querer ir de sobrado, empiezas a decir “fíate más de tus instintos, trabaja tú en tu línea”. Pero, aún así, yo no dejo de mirar sobre todo a la gente que realmente me gusta y que me cae bien. Por ejemplo, me gusta mucho Matthew Sowter de Saffron Frameworks (UK), el modelo de negocios de Steve Shand de Shandcycles (Scotland), está David Kirk de Kirk Frame Works (USA) y Cherubim (Japan). De España, claramente, Aimar de Amaro Bikes. Hay que pillar inspiración de todos los lados. Ahora voy a trabajar en la Escuela Superior de Diseño y una de las razones por las que he dicho que sí, es por la oportunidad de estar con chavales de 23- 24 años y ver que piensan de todo esto.

J: Yo creo que aquí está todo muy influenciado por el estado de ánimo y por la música con la que podemos estar una temporada a juego, creo que influye mucho en los colores, siempre hay una conexión (risas) ¡es verdad!

¿Próximos proyectos, novedades?

A: Todas las cosas guays que se te puedan ocurrir van a ocurrir este año, es increíble. No significa que vayamos a ganar más pasta o que vayamos a forrarnos y a ser famosos, pero tenemos un proyecto secreto súper interesante; el tema de los cursos (incluyendo el de mecánica con Eduardo), volveremos hacer el Once Avenidas que es una celebración de la bicicleta que hacemos desde nuestra inauguración…Y un mogollón de cosas más. Promete bastante.

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